Posts Tagged ‘Televisión’

No saber y ganar

Domingo, enero 10th, 2010

Si hay un programa emblema de La 2 ese es, sin duda, Saber y Ganar. Más de una década a diario en antena justifican ese título de programa símbolo, cuya notoriedad se sustenta tanto en su longevidad, como en su amplia y fiel audiencia y su contenido de concurso cultural (género casi extinto) de cierto nivel, propio de una cadena de televisión pública. Precisamente, si algún sentido tiene que existan medios de comunicación de índole estatal es que sean una alternativa de servicio público al ciudadano, lejos de los programas de las televisiones privadas que seleccionan sus contenidos en base a los índices de audiencia.

 

Saber y Ganar ha introducido ciertos cambios en su dinámica, sin duda en busca de una mayor aceptación entre la audiencia. Entiendo que sus creadores tengan miedo a encasillarse, a acomodarse a un formato que les viene funcionando bien demasiado tiempo. Es comprensible que se introduzcan nuevas pruebas, nuevos juegos, novedades que sorprendan a la audiencia antes de que se adormezca su fidelidad. Pero no es aceptable que estos cambios condicionen el nivel cutural del concurso ni el índice de justicia del juego. La primera prueba originalmente era una ronda de preguntas al aire, que debía contestar el concursante sin pista alguna, y que en ocasiones resultaba realmente complicada. Ahora se ha convertido en una ronda de preguntas en las que el concursante y el espectador tiene dos posibles respuestas. Prácticamente un ridículo cara o cruz en el que todos los concursantes acaban obteniendo similares puntuaciones. Sí, ahora el espectador no se queda boquiabierto y a dos velas, como ocurría anteriormente en muchas ocasiones por la dificultad de las preguntas. Si los guionistas del concurso querían aumentar la participación del espectador en sus casas, sin duda lo han conseguido. Pero a costa de rebajar la exigencia del juego a niveles más populares y comerciales.

Otro cambio introducido, supuestamente en favor del dinamismo y la emoción del concurso, es una nueva ronda eliminatoria en la que entra en juego el concursante que ha mostrado menos conocimientos culturales en las primeras pruebas, en la que entra en juego una cantidad de puntos (y dinero) desproporcionada en relación al resto de las pruebas, y que prácticamente anula todas las pruebas anteriores. Esta novedad, que sí introduce un margen de imprevisibilidad mayor, acaba con el más mínimo sentido de justicia que sí tenía el juego hasta ahora. En la búsqueda por añadir algo de vértigo en el espectador antes de que comience su siesta, ha aumentado la influencia del azar y se ha convertido el resultado final en prácticamente un mero sorteo que poco tiene que ver con los méritos que desmuestran los concursantes.

En los últimos años la tendencia habitual de los concursos ha sido la de eliminar todo lo posible los contenidos culturales de los mismos. La llegada de concursos como Allá tú (y su indudable éxito), en los que el azar determina totalmente los resultados de cada concursante, hacían presagiar que las productoras harías esfuerzos por infantilizar los pocos concursos que quedaban en nuestras pantallas. A esta tendencia se han unido tanto programas nuevos, como otros veteranos (como La ruleta de la suerte), que han rebajado aún más si cabe el nivel cultural y didáctico de sus pruebas, adaptándolas a los gustos del gran público, presumiblemente más necio cada día que pasa. Que ahora Saber y Ganar, el programa de más exigencia cultural de nuestra televisión,  se una a esta corriente de idiotizar lo que aparece en pantalla supone una profunda decepción. Especialmente porque el espacio de Jordi Hurtado es un programa necesariamente dirigido a una minoría (aunque sea relativamente amplia), que se financia con dinero público, y al que no debería preocuparle tanto llegar al gran público.

Los cambios introducidos en Saber y Ganar son propios de un programa que empieza a perder identidad y personalidad. Que se ve a sí mismo como un extraño en la parrilla, y que se deja arrastrar por la audiencia del mismo modo que Redes buscaría al gran público cambiando la neurociencia por Belén Esteban. ¿Se lo imaginan? Cualquier día.

Las demandas que Telecinco nunca debió interponer

Martes, abril 21st, 2009

Hace mucho tiempo advertí sobre las consecuencias negativas que tendrían para Telecinco las decisiones de su Consejero Delegado, Paolo Vasile, en cuanto a su supuesta protección de los derechos de autor de su cadena. Contaba aquí que Telecinco se había empecinado en demandar a todo aquel que usara un solo segundo de las imágenes que emitía en antena. Corría septiembre de 2008 y, tras una decisión judicial bastante triste, el portal de vídeos en internet más importante del planeta, YouTube, debía retirar de sus páginas todos los vídeos de la cadena de Fuencarral. Ese mismo mes, un juez ordenaba a La Sexta dejar de emitir imágenes de Telecinco, lo cual solamente venía a añadir más leña al fuego en el que Vasile estaba cocinando a la cadena que dirige en su propio jugo. La Sexta aguantó la sentencia hasta que sus abogados recomendaron dejar de emitir imágenes de Telecinco, y así lo hizo, exactamente, el 11 de noviembre de 2008, quedando notablemente dañados programas como ‘Sé lo que Hicisteis’ o ‘El Intermedio’. Aquel martes 11 de noviembre, Telecinco alcanzaba un 20,3% de share.

Hoy, meses más tarde, el panorama televisivo ha cambiado notablemente. Telecinco, que venía siendo la auténtica líder de audiencia durante un lustro, se ve sumida en una doble crisis de ingresos económicos y audiencia. Hoy Telecinco apenas alcanza un 15% de share y, lejos de ser una cadena líder, lucha por ser la tercera o cuarta opción de los espectadores. En mi opinión, uno de los máximos culpables de la situación de la antigua “cadena amiga” es el propio Paolo Vasile y su arcaica manía por preservar las imágenes de su canal.

 

En octubre de 2008, la cadena de Vasile toca su techo, y muestra un crecimiento de dos décimas respecto al mes anterior, alcanzando un 18% de share. Un resultado espectacular para los tiempos que corren. Ahora vemos en el gráfico la progresión de Telecinco desde el momento en el que aplican las demandas contra YouTube y contra La Sexta en noviembre de 2008. Desde este mismo momento, el hundimiento en audiencia de la cadena de Fuencarral es tremendamente acusado, y ni siquiera la edición de Gran Hermano es capaz de frenar la caída libre que sufre la emisora durante todo el invierno, a pesar de no realizar inicialmente grandes cambios en su programación.  Telecinco pasa de un 18% en octubre de 2008 a un 15% en marzo de 2009, un 14,3% en el acumulado del mes de abril hasta el día 20 (que probablemente no cambie mucho hasta final de mes).

A todo esto hay que añadir que los programas de Telecinco que más audiencia perdieron fueron aquellos que más éxito tenían en YouTube, y aquellos más criticados en los programas de La Sexta. Por ejemplo, ‘Está Pasando’, uno de los principales objetos de crítica y mofa de ‘Sé lo que Hicisteis’, acabó siendo cancelado después de año y medio en antena, y después de ser reubicado en distintas franjas horarias, tras un cambio de presentadores y tras obtener unos paupérrimos datos de audiencia. Su eliminación de la parrilla resultaba impensable en noviembre de 2008, y su hundimiento vino después de que La Sexta dejara de emitir imágenes del programa. Por su parte, en YouTube, copaba casi todos los puestos de vídeos más vistos del día, lo que alimentaba aún más su éxito en internet.

Hoy Telecinco es menos cadena que hace medio año. Terminó 2008 con un descenso en sus beneficios del 40,2%, y 2009 seguramente, y salvo milagro, será un año aún peor. Alguien dijo una vez que no importaba que hablaran bien o mal de uno, sino que lo que importaba era que hablaran. Aplicado a televisión, estamos hablando de posicionamiento, de repercusión y de presencia. Al fin y al cabo, de importancia. Algo que La Sexta y YouTube regalaban a Telecinco y que Vasile no supo ver. Ahora lo está lamentando, aunque eso sí, con una renovación de su contrato por cinco años en los que tendrá tiempo de corregir sus errores y levantar la cadena, o simplemente, terminar de hundirla.

Las cifras de la información deportiva (tercera parte)

Miércoles, junio 25th, 2008

Retomo el especial sobre la información deportiva en nuestro país. Aquí la tercera parte, sobre la televisión:

Las cifras de la información deportiva en los medios españoles (y otras cosas) 3

Televisión: especialización y tendencias
La fragmentación, dichosa y caprichosa, nos está ofreciendo algunos nuevos canales sobre información, economía, viajes, cocina, bricolaje o cultivo de algas. Como era previsible (entre los canales temáticos, que primero nos trajo la televisión digital por satélite, y que ahora nos ofrece la TDT) algunos irían enfocados al mundo del deporte. Me atrevería a decir (aunque no lo he comprobado y lo afirmo de memoria) que el primer canal de televisión dedicado exclusivamente al deporte en nuestro país fue Sportmanía. Tal vez puede que fuera Teledeporte, aunque ha empezado a ser un canal realmente notable hace poco. Eso sí, el primer canal dedicado exclusivamente al deporte que yo tuve la oportunidad de ver sentado en casa no fue otro que la mítica Eurosport, cuya variedad de retransmisiones aún no ha sido igualada. Por el canal europeo (o paneuropeo, que queda más profesional) han pasado probablemente todos los deportes que existen, incluidos por ejemplo el billar, el curling o el sumo. La cadena continental tocó techo en 2001, cuando alcanzó los 226 millones de espectadores (que al menos vieron un minuto de la cadena) y llegó hasta los 19 millones de audiencia media a lo largo de ese año. Eurosport es seguido en 59 países, nada menos. Pero, volviendo a España, aparte de Sportmanía y Teledeporte, contamos con algunos canales más en Digital + dedicados al deporte en general, o a alguna especialidad en particular, como un canal dedicado al golf. Aparte, en TDT, tenemos Telecinco Sport, de todavía muy pobres contenidos.
Aparte de estos canales dedicados exclusivamente al mundo del deporte, todas las cadenas nacionales apuestan claramente por las retransmisiones deportivas. TVE ofrece, aparte de fútbol (selección española, liga inglesa y liga italiana) donde ha perdido algo de relevancia, motociclismo, ciclismo, balonmano, fútbol sala, voleibol, natación, tenis, baloncesto… Y retransmitirá los próximos JJ.OO., que si los hipotéticos boicots no lo impiden dará comienzo el día de mi cumpleaños. Antena 3 apuesta por la Champions League, y Cuatro dará una importante cobertura de la Eurocopa, que compartirá, por desgracia, con Digital Plus. Telecinco tiene en la Fórmula 1 su buque insignia (de momento), aunque recientemente ha vuelto su interés por el deporte rey con retransmisiones esporádicas de algunos encuentros de la Copa del Rey (cuya final, seguramente nos ofrecerá) y de la Liga. La Sexta, dado que no consigue hacer un solo programa de éxito y audiencia fiel (salvo tal vez “Sé lo que Hicisteis”), lo confía todo al fútbol y a la selección de baloncesto. Y pronto a la Fórmula 1. Y las autonómicas (salvo TV3, que es un caso aparte) siguen prestando atención al fútbol (habitualmente de Segunda) y a la ACB.
Aparte de las retransmisiones deportivas, hay que destacar el creciente protagonismo del deporte en los telediarios de todas las cadenas, especialmente en Cuatro, La Sexta y Antena 3. Y Telemadrid. Telecinco solamente lleva su información deportiva a lo máximo en duración cuando hay Fórmula 1 a la vista. Esta tendencia a que el deporte sea la sección específica más larga del telediario vio la luz hace no muchos años. Creo que fue Antena 3 la que empezó a alargar su programación deportiva hasta sobrepasar el 30% de la duración de todo el telediario. Luego tuvo imitadores. Las noticias deportivas tienen mucha audiencia, y eso lo saben y explotan convenientemente las cadenas, al tiempo que usan esos espacios para autopromocionar futuras retransmisiones deportivas que realizará la propia emisora. Así, podemos presenciar conexiones en directo que no aportan nada, o noticias que no son noticia y que suelen versar sobre la última hora de tal o cual equipo. Es decir, qué han hecho cuando han llegado al hotel de concentración: Robinho ha vaciado la maleta, Guti ha probado el spa del hotel y Raúl ha comido salmón. Todo para crear una tensión que no existe, una atención inmerecida sobre un acontecimiento que no existe y una última hora intrascendente. Intrascendente pero efectiva.
El deporte, cómo no, está en la televisión. Casi todas las especialidades periodísticas viven en la televisión más cómodamente. Pero sin duda las retransmisiones deportivas son, por pura necesidad, hijas de la televisión. Se puede hablar de economía y de política en la radio, o en la prensa escrita. Pero un partido de fútbol, de tenis o de baloncesto hay que verlo. El deporte es un juego necesariamente visual. A la radio le queda gritar y analizar. A la prensa le queda el análisis en profundidad y el nostálgico post-partido para recordar los buenos momentos. A internet algo parecido, con el añadido de poder ver las mejores jugadas en movimiento…
Y, en la televisión también es donde se realizan las mayores inversiones para conseguir la retransmisión de un partido de cualquier cosa. La retransmisión en exclusiva es propia, por sí misma, de la televisión. Por ejemplo, el Real Madrid recibe 1.100 millones de euros en media docena de años por sus derechos de retransmisión. Las cifras que el deporte mueve en televisión son tan impresionantes como rentables.

Sobre la TDT (última parte)

Sábado, abril 12th, 2008

Termino, definitivamente, con el tema de la TDT, que realmente apenas acaba de empezar. Primero los links a las anteriores partes, y finalmente la conclusión, en la quinta parte. He añadido el documento completo a la estrenada sección de original nombre llamada “documentos” a la que se puede acceder en la parte de arriba. Nada más.

Pasado, presente, futuro y divagaciones alrededor de la TDT (5)

El futuro
Es complicado adivinar el futuro incluso para los que presumen de poder hacerlo. Si echamos la vista atrás, podemos fácilmente comprobar que el camino de la tecnología audiovisual apuesta siempre por mejorar la imagen y el sonido, que al fin y al cabo es casi lo único que puede ofrecer de novedoso. La imagen, el sonido, y la posible interactividad, ya que la TDT permite una comunicación bidireccional que en el sistema analógico era imposible. Esto puede que posibilite que los índices de audiencia de la televisión (y la radios si potencia su proceso de digitalización) sean un número de espectadores (y oyentes) casi exacto y no una extrapolación de unos pocos aparatos (o una encuesta) que nos da resultados poco fiables por distintas razones.
Volviendo a la mejora de la imagen y el sonido, hay que subrayar que este proceso no será eterno, para desgracia de Sony, Philips y compañía. Ahora es la “TDT” y mañana será la “RTF” o la “WER” o la “QSX” o la “RJFMVJDJGHF200”. Pero llegará el día, no dentro de demasiado, en el que un sistema alcance la mayor calidad que el ojo y el oído humanos puedan soportar. Y será el final del proceso de perfeccionamiento tecnológico, al menos de la televisión tal cual la conocemos hoy en día, como una pantalla frente a la que nos sentamos. Mientras llega ese día, podemos sentarnos a disfrutar de nuestra TDT, que supondrá un importante avance en la forma en la que concebimos la televisión en nuestro país. Un futuro de audiencia más dispersa, y más especializada. Un futuro de personas que tendrán más problemas para hablar de aquel programa de televisión que vio anoche, porque la otra persona habrá visto otro. Un futuro de la Televisión que tendrá que competir con un creciente Internet que acabará fusionándose casi totalmente con la propia Televisión. Pero en definitiva un futuro lleno de incertidumbres, que aún está por descubrir y que seguramente no reparará en gastos a la hora de sorprendernos.

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