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Pantomima de portada

Martes, diciembre 15th, 2009

Los periódicos de corte más conservador y El Mundo recibieron con duros calificativos la consulta separatista (o independentista o soberanista) celebrada ayer en unos cuantos pueblos catalanes. Veamos:

Para el diario El Mundo las votaciones fueron una mascarada: La mascarada de las consultas da impulso a los separatistas”.

Para ABC una pantomima: La pantomima de las consultas soberanistas sólo logra una participación de menos del 30%”.

Para La Razón fue, directamente, ridículo: “Ridículo independentista en Cataluña: en el referéndum no votó ni el 30%”.

Para La Gaceta fue una coña (¿?): “Sólo el 28% se aviene a la coña independentista del PSC y sus aliados”.

Más benévolos fueron El País, Público y los periódicos catalanes. Y especialmente satisfechos se mostraron los medios más independistas, especialmente Avui, que presumió de los resultados ignorando la escasa acogida que tuvo el acto.

Pantomima, mascarada, ridículo y coña. Probablemente todos los adjetivos estén justificados, si consideramos que lo único que se realizó fue una consulta sin validez para absolutamente nada, en la que participaron menores de edad, inmigrantes, personas que pasaban por allí y votantes que portaban un DNI de nacionalidad catalana, con el mismo valor legal que el carnet del Círculo de Lectores. En resumen, que ayer pudo votar casi quien quiso (incluso un par de veces si vino a cuento), en municipios de corte claramente independentista y sin ningún control externo a la propia organización del acto. Acto ilegal, por cierto. Pero la ilegalidad, que es el sambenito que lleva adherida la consulta a su inutilidad, no debería ir más allá del uso de instalaciones públicas para votar. Porque, aunque yo no le veo mucho sentido, cada uno puede pasar la tarde del domingo como buenamente quiera: bajando al cole para dar su voto en una votación ficticia o quedarse en casa jugando al Monopoly con dinero igualmente ficticio. Por ejemplo.

El resultado de apoyo a la independencia de Cataluña fue tan aplastante como previsible. La pregunta concreta a la que tuvieron que contestar esta vez fue “¿Estás de acuerdo en que Cataluña sea un estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?”. Una pregunta especialmente ficticia a la que debieron añadir “en la que todos sus ciudadanos sean ricos, felices y dichosos”. Ahora no pensarán los independentistas que esta pantomima (como decía ABC) inútil presione a algún organismo o institución en algún sentido en favor de sus intereses. No creerán que Cataluña hoy es menos España que ayer, o que el cava hoy tiene más burbujas que el jueves o que Xavi juega mejor que la semana pasada. Sin aspavientos, es bueno tener presente que este referendum es tan vinculante como la encuesta de un periódico. Lo sabíamos todos, los que fueron a votar y los que no.

Pero, precisamente por lo estéril del referéndum, lo que me preocupa es la tremenda importancia que le han dado la mayoría de los periódicos (y medios) nacionales a un acto que debió ser anecdótico, y con el que solamente pudo competir por espacio en las portadas la agresión a Berlusconi. Si damos la máxima importancia a una consulta ilegal, sin ninguna validez efectiva, y que solamente tiene el objetivo de erosionar la estabilidad en la cohesión territorial y la convivencia de España, estaremos haciendo un enorme favor a aquellos a los que estamos criticando. Demasiadas portadas ofrecieron los medios nacionales, demasiados adjetivos exaltados, demasiadas columnas indignadas. Demasiada repercusión para los que juegan con una democracia a la carta. La próxima vez no les demos lo que quieren.

El hallazgo que pasó desapercibido

Sábado, noviembre 14th, 2009

Y apareció agua en la Luna. Ayer a la hora de comer, como si nada. Este hallazgo, paso teóricamente previo al descubrimiento de vida extraterrestre, por el que la NASA llevaba luchando décadas, ha pasado sorprendentemente desapercibido. Hace 20 años hubiera causado un enorme revuelo, hubiéramos dicho que lo cambiaba todo, hubiera suscitado ríos de tinta, portadas espectaculares, extensas columnas y reportajes sobre hipótesis y futuribles. Pero ya no. El Universo ya no nos importa. O no nos importa más que las declaraciones de Guti, que el nuevo videoclip de Lady Gaga o que la fusión entre Iberia y British Airways.

Esta mañana de sábado, solamente un periódico de tirada nacional se digna a ofrecer el histórico descubrimiento en portada: El Mundo. Y lo hace de forma breve y discreta, no vaya a ser que a la competencia le dé la risa. Hubiera apostado por que Público y El País llevarían el tema en primera página, dada su habitual mayor atención a las noticias internacionales y científicas. Pues nada de nada.

En la prensa internacional, especialmente en la europea, la noticia también destaca por su ausencia en portada alguna. Apenas The New York Times, Chicago Tribune y especialmente The Wall Street Journal (con imagen en portada) recogen la noticia en sus primeras páginas.

Es el momento de toda la Historia en el que los seres humanos menos miramos al cielo. Supongo que la Humanidad vive su momento más realista y hedonista, especialmente en Europa, y que poco o nada importa lo que ocurra más allá de nuestras fronteras, y ya ni digamos más allá de los límites de la Tierra. Si el descubrimiento de agua en la Luna no afecta a nuestra factura de teléfono o al precio del pan, poco nos importa. Eso sí, que a Camps le regalen trajes es algo que nos crispa hasta enrojecer como un tomate cherry.

Reconozco que esperaba que el hallazgo no calara (nunca mejor dicho) en la sociedad de ninguna forma. Pero confiaba en que, en el espacio que queda entre lo que interesa a la gente y lo que los medios consideran noticioso, ahí, entrara el agua de la Luna. Creo que el asunto exigía una cierta altura de miras para comprender la importancia de lo que sin duda formará parte de enciclopedias y libros de Historia y que, indiscutiblemente no puede estar escondido a un lado (en el mejor de los casos) mientras ofrecemos a cuatro columnas el divorcio de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. El día que se descubra vida extraterrestre, veremos en qué centramos nuestra atención. Tal vez en que a Cristiano Ronaldo se le ha roto su uña de dos millones de euros… Al tiempo.

La Policía derriba a un gordo

Domingo, octubre 4th, 2009

Maravillosa noticia la que nos ofrece el diario El Mundo en su edición del lunes. Veamos el titular:

 

La Policía abate a tiros a un hombre de 208 kilos que disparó primero“. El titular en la versión de papel es “Cuatro policías abaten de seis disparos a un hombre de 208 kilos que los recibió a tiros”. Ambas dejan muy claro que la Policía tuvo que emplearse a fondo para reducir a un gigantesco individuo armado, una bola de grasa con pistolas que vagaba por la calle cual dinosaurio en celo. La bestia parda pesaba 208 kilos exactos, ni uno más ni uno menos. Es probable que la Policía pesara al paquidermo moribundo a petición del periodista de la Agencia EFE que distribuyó la noticia. Otros medios, como ElPaís.com, recogen el incidente (con firma propia), pero se reservan el detalle de la obesidad del individuo para el grueso (no va con segundas) del texto de la noticia. Espero que cuando la Policía abata a un pelirrojo, a un tuerto, o a un enano El Mundo también nos subraye en el titular la importancia de las respectivas particularidades físicas de cada uno de estos extraños engendros de circo, que tanto aportan al incidente.

Declaraciones fuera de contexto

Viernes, mayo 1st, 2009

La semana pasada Zac Efron, probablemente el actor de cine infantil-juvenil más conocido del mundo, pasó por España para presentar su última película, basada en la típica historia en la que un padre y un hijo, de buena mañana, ven sus cuerpos intercambiados. El padre , en el cuerpo del hijo, debe ahora hacer la vida de su sucesor para disimular, y a la inversa. Todo para que el hijo no pierda el curso escolar y el padre no pierda su trabajo o su vida sentimental. Una historia tan vista que como hagan otra película más en la misma línea, el intercambio de cuerpos padre-hijo podrá considerarse un propio subgénero cinematográfico

El actor concedió diversas entrevistas en las que no aportó demasiado más allá de una cara bonita hablando en inglés. A menudo, cuando hay que transcribir una entrevista que se ha realizado en otro idioma se comenten errores. Le ocurrió a Javier Bardem, cuando supuestamente había llamado “panda de tontos” a aquellos que le criticaban.  Muchos se quedaron con la duda de si realmente lo había dicho o no. Poco importa, la verdad.

ElMundo.es, supongo que por una confusión similar, tituló la entrevista que realizó a Zac Efron con la siguiente frase: “Traté de ser tan lerdo como fuera posible. Como mi padre“.

La entrevistadora, ante tal frase, no dudó en ponerla en el título, pero debió tener más cuidado. La frase queda totalmente sacada de contexto, pues, cuando Efron se refiere a “mi padre”, no se refiere a su padre en la vida real, sino a su padre en la película. Sospecho que la periodista escogió esta oración del actor precisamente por su sentido literal, pero no por su sentido real. En cualquier caso, fuera la periodista consciente de la intención de Zac Efron o no, siempre hay que tener especial precaución con las declaraciones de los entrevistados (especialmente si no hablan castellano), y con las frases literales que, sacadas de contexto, pueden dar impresiones equivocadas sobre lo que alguien ha dicho o ha querido decir.

Jugando con el FMI

Jueves, abril 23rd, 2009

No es la primera vez (ni será la última) que subrayamos que la realidad, vista por un medio de comunicación o por otro, puede parecer, ya no muy diferente, sino totalmente contraria entre sí. Hoy son varios los periódicos que recogen en sus portadas la revisión de la economía española que el Fondo Monetario Internacional realiza anualmente. El que más importancia da a la noticia es El Mundo, que además la relaciona con Rajoy de una forma un tanto forzada: “Rajoy dice que ‘vamos hacia el abismo’ y el FMI lo confirma”.

No parece el titular más adecuado. Las declaraciones de Rajoy, aunque puedan acercarse a la verdad, se deben a intereses políticos y tienen matices de sobreactuación y exageración, propios de la oposición. El FMI realiza informes con datos objetivos (dentro de lo posible) y sin ningún interés más que el de ayudar a las economías nacionales y a la economía mundial en su conjunto. El FMI habla de al menos un año y medio más de recesión y un paro del 19,3%. Rajoy da la nota dramática. “vamos hacia el abismo”.

El País por su parte decide que el informe del FMI no tiene especial importancia, y opta por la supuesta corrupción textil de Valencia, con la que el presidente Camps habría supuestamente ampliado considerablemente su vestuario. Más cómico resulta que opte por la posible sanción al defensa del Madrid, Pepe, como segunda noticia del día. Además, es el típico ejemplo de no-noticia: “El fútbol vaticina un duro castigo para Pepe”. La obviedad, encima, en forma de vaticinio y con un sujeto tan increíblemente indeterminado como “el fútbol”. ¿Quién es “el fútbol”?. ¿Es un grupo homogéneo de opiniones equivalentes?

A un lado recoge El País el informe del FMI, con una lectura muy particular: “El FMI cree que en junio acaba la fase peor de la crisis en España”. Mientras El Mundo equipara las predicciones del organismo internacional a “el abismo” pronunciado por Rajoy, El País ofrece su versión positiva del tema: para el verano vacas gordas. Por cierto, hubiera quedado mucho mejor la expresión “la peor fase” en vez de “la fase peor”.

Por su parte ABC (en la imagen de debajo y a la izquierda) destaca, en un subtítulo de su noticia principal, que “El FMI prevé un año duro para España, con una caída del 3% del PIB y un 17,7% de paro”. Negros nubarrones sobre la economía española en 2009. La Razón no recoge el informe en portada y opta por otros temas. Público (debajo a la derecha) arrincona el tema a un lado de su portada y recoge la visión más sesgada y ridícula posible: “El FMI descarta la deflación en España”. Esto es como si en un accidente en el que pierden la vida cuatro personas titulamos diciendo que se ha mantenido intacto el mechero del vehículo. Recomiendo a Público que, en adelante, antes de tergiversar minuciosamente aquellas noticias que no favorezcan su línea ideológica opten por no publicarlas.

Un segundo, otro mundo

Martes, octubre 7th, 2008

Prácticamente la misma foto ofrecían esta mañana El Mundo y El País en sus portadas sobre la reunión de Zapatero con los directores de algunos de los bancos y cajas más importantes del país. Probablemente ambas instantáneas fueron tomadas con apenas unos pocos segundos de diferencia. Es tan sutil que hay que fijarse con el mismo cuidado con el que se fijaron los directores de ambos periódicos a la hora de elegir una u otra. En la imagen de El País aparecen Zapatero y los directores de bancos y cajas charlando y dando la sensación de estar solucionando los problemas económicos de nuestro país. El titular: “Zapatero eleva la garantía de los ahorros”. El País anuncia una medida contundente, y le otorga tal mérito al Presidente del Gobierno.

 

La imagen de El Mundo va de acuerdo con el titular: “Zapatero improvisa una reunión para escenificar la confianza en la banca”. La foto refleja la escenificación: los presidentes (casi todos) y Zapatero mirando a la cámara y sonriendo, como si fuera una foto de crucero. Un segundo puede cambiar totalmente el sentido de una instantánea.

 

Tanto El País como El Mundo aciertan en su elección al ofrecernos imágenes en concordancia con sus titulares y con la forma de plantear la noticia de la reunión. Según El País, un encuentro efectivo y necesario en el que se han tomado decisiones importantes y meritorias para Zapatero. Para El Mundo un brindis al sol, un gesto vacío. Puro teatro. Es bueno ser consciente de que los periódicos no dejan nada al azar en sus portadas con el fin de interpretar la realidad según sus intereses. Cada detalle está pensado muy cuidadosamente.

Lo mismo parece hacer Moncloa al sentar más cerca de Zapatero a los presidentes de los bancos más importantes. Más lejos a los presidentes de bancos y cajas menores. Finalmente, el único que no reposa su trasero en un sofá es el único vicepresidente, ante la ausencia de Emilio Botín, presidente del Santanter. ¿Casualidades?

Apuntes tras la tragedia

Lunes, agosto 25th, 2008

Discutible portada del diario El Mundo del pasado jueves. Parece complicado concebir un titular más inoportuno: “la crisis de Spanair desemboca en una tragedia con 153 muertos”. El diario de Unidad Editorial es el único que se atreve a relacionar la crisis de la aerolínea mallorquina con el accidente. El periódico madrileño no duda en afirmar que los problemas económicos de Spanair provocaron la tragedia, probablemente por un descuido en su seguridad, o una dejadez en las reparaciones del avión. Mucho suponer, demasiado afirmar y pocas pruebas para demostrarlo. Desde entonces el periódico se ha dedicado a recoger opiniones y hechos que apoyen su retorcida tesis de abandono de las medidas de seguridad con el fin de que encajen las cuentas anuales de Spanair. Hasta hoy todo han sido conjeturas, opiniones y poco más que murmullos y chismes, pero ninguna prueba contundente que demuestre que la aerolínea modificó sus planes económicos en perjuicio de la seguridad de sus vuelos. Público, por su parte, no dudó en subrayar el propio jueves que el avión estaba “al borde de la jubilación”, algo que la edad del avión no nos da a entender y que la empresa ha desmentido.

El resto de medios de papel decidieron no adentrarse en este oscuro tema de las insinuaciones y especulaciones facilonas. La diferencia entre el tratamiento de unos y otro medios podría reflejarse en el titular del diario El País de su portada del sábado: “Las víctimas acusan a Spanair de negligencia y exigen información”. El País sabe quedarse al margen, y son las víctimas las que hablan de negligencia y no directamente el periódico, como hace El Mundo el mismo jueves. Desde luego, si un avión que intenta despegar acaba estampándose contra la pista sin que ningún agente externo influya (que, por ejemplo, no le caiga un rayo) se está produciendo una negligencia, puesto que dicho accidente no estaba programado en el plan de vuelo. Otra cosa es que podamos justificar que la tragedia fue consecuencia de un recorte presupuestario. Que las víctimas (seguramente fueron los familiares de las víctimas) exijan información entra en lo obvio y evidente. En definitiva, el titular del diario de PRISA es más correcto, pero en el fondo no dice nada.

Los medios de papel no estuvieron de acuerdo en cómo afrontar las causas que provocaron la tragedia. Sí hubo unanimidad a la hora de dramatizar una noticia en la que la prensa de papel se sintió cómoda, mientras las televisiones no contaban con apenas imágenes de cierto atractivo. Todos los medios se dedicaron a buscar y rebuscar en busca de testimonios y anécdotas cuyo valor informativo era nulo, pero que acercaban al lector la tragedia de una forma más humanizada pasando por encima de las meras cifras y datos fríos. Por ejemplo El País ofrece en portada una frase de peso de una superviviente: “Al levantarme sólo vi cuerpos esparcidos”. Es lo que tiene. ABC recoge una frase del “jefe del dispositivo”: “Había cadáveres dispersos y muchos niños, fue lo más duro”. Más de lo mismo. Público también se pone truculento: “Casi no se reconocía el avión, sólo había cadáveres y tierra quemada”.

A estas cadavéricas citas se unieron otras con anécdotas e intrahistorias prácticamente del mismo inexistente valor informativo de las que se alimentaron los medios todo lo que pudieron. Seguramente podrían usarse las mismas frases para todas las tragedias similares en las que aparecen cadáveres y “tierra quemada”, pero aún así, los medios vuelven a recurrir a ellas una y otra vez con una actitud a medio camino entre la humanización y el morbo.

Por cierto, parece que de repente todo el mundo es un experto en aviación. Que si se oía un ruido raro, que si el avión no aceleraba lo suficiente, que si era muy viejo o, como dice nuestro Presidente (y nuevo ingeniero aeronaútico) que si el avión “apuró al máximo” la pista… Para qué van a opinar los expertos en aviación, si ya tenemos a Zapatero, que más que nunca debería haber estado “a sus zapatos”.

Finalmente, ahora y durante (al menos) unas semanas los accidentes de avión en cualquier parte del mundo tienen gran importancia para los medios españoles, como el ocurrido la semana pasada en Kirguizistán, país que sin duda hay que buscar en el mapa con paciencia. El avión, por cierto, doblaba en edad al del accidente de Madrid y la aerolínea dueña del aparato está prohibida en la Unión Europea. Creo que relacionar ambos accidentes resulta tan arriesgado como coger un avión en el país asiático.

Sobre el Manifiesto por la Lengua Común

Martes, julio 22nd, 2008

El diario El Mundo parece contento con “su” Manifiesto por la Lengua Común. Tiene razones para ello, especialmente teniendo en cuenta la notoriedad que ha conseguido el documento. Hasta el Presidente ha dado su opinión al respecto: “Firmaría un manifiesto que defienda el castellano y el resto de lenguas”. El número de firmantes no es tan importante como la relevancia que ha conseguido la propuesta: 132.000. Todavía hay margen de crecimiento, pero por el momento son pocos firmantes teniendo en cuenta que solamente ElMundo.es es visitado cada mes por entre 7 y 8 millones de españoles (apenas un 2% de sus visitantes habrían suscrito el manifiesto). Entre los firmantes destacan intelectuales de todo tipo, Telecinco (no entiendo que una cadena de televisión pueda suscribirse), Telemadrid (lo dicho), Casillas, Luis Aragonés o el que aquí escribe. Veremos hasta dónde llega el número de firmantes.

De momento, las voces que se han declarado en contra del manifiesto han sido variadas. Muchos han tenido casi que disculparse por no suscribir el documento, lo que dice bastante a favor del mismo. Algunos, como Antonio Gamoneda (aquel desconocido Premio Cervantes que Zapatero eligió a dedo), firmaron inicialmente el manifiesto para luego retractarse por diferentes razones. Absurdas todas ellas, puesto que el contenido del texto no ha variado (lógicamente) en ningún momento, y si alguien estaba de acuerdo con el mismo hace diez días, carece de sentido no estarlo ahora. Pero hasta tal punto llega el “rebañismo” en España, que, si el PSOE dijera que el manifiesto es magnífico, el número de suscriptores del mismo sería notablemente mayor.

El otro día Pere Gimferrer (en la imagen), miembro de la RAE, concedió una aburrida entrevista al periódico La Vanguardia, en la que el entrevistado ofrece un par de citas (a veces absurdas) a cada pregunta que se le realiza, con lo que su opinión queda casi reducida a una pedante recopilación de frases que pronunciaron o escribieron otros en el pasado. Escarbando entre las citas encontramos palabras del propio Gimferrer. El académico dice, por ejemplo, que “Cualquier lengua española es parte del patrimonio español”. Esta es la expresión que da título a la entrevista, y es justo lo que dice el manifiesto de El Mundo en su primer punto:

“Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido”

De lleno. El periodista de La Vanguardia realiza una de sus preguntas:

-”¿Cree que el castellano está discriminado?”

-”No me corresponde entrar en ello pero ahí están las cifras con la proporción de ejemplares difundidos de prensa y de libros en los dos idiomas, por no hablar del mundo audiovisual.

Ahí están las cifras de castellanoparlantes y las de catalanoparlantes, pero claro, no le corresponde “entrar en ello”, pero de todo lo demás habla con total libertad y autoridad, qué curioso. El castellano está discriminado allí donde las autoridades públicas se afanan por eliminarlo de todo documento público, de toda obra pública, de los medios de comunicación pública y de la educación pública. Ahora Gimferrer podría decirnos a todos en qué lugares ocurre, pero “no le corresponde”.

Otra pregunta destacable (poco objetiva, la verdad):

-”El manifiesto sitúa al castellano en una jerarquía superior al catalán. ¿Qué le parece?”

-”Lo que piden es el derecho a no saber una lengua distinta del castellano. No sé si la ignorancia es sujeto de derecho. No hay lenguas superiores a otras, el francés no es superior a ninguna otra lengua porque haya dado a Proust, el alemán no es inferior porque el nazismo se haya expresado a través suyo. Cada lengua tiene lo que tiene.”

Bueno, el manifiesto da al castellano la jerarquía que le reconoce la Constitución, ni más ni menos. El caso es que Gimferrer vuelve a coincidir con el manifiesto, precisamente, en que no hay lenguas superiores a otras, como vimos en el primer punto. Por eso mismo, los firmantes del manifiesto piden (pedimos) que en Cataluña, Galicia, Baleares o el País Vasco (por ejemplo) el castellano reciba el mismo trato, por parte de sus correspondientes instituciones, que su lengua regional. Es así de simple. El manifiesto no pide más. No creo que sea tan grotesco.

Nueva pregunta:

-”¿Le preocupa la reproducción cíclica de este debate?”

-”Ya no. Mi impresión es que se irá encauzando por la vía política, que es su ámbito natural.”

Vaya, a diferencia de otros autores que se quejan de que se haga política con estos temas, Gimferrer entiende que este debate debe resolverse en el ámbito político.

Las palabras de Gimferrer no aportan nada. Todo son generalidades o coincidencias claras con el manifiesto, que sin duda el académico catalán debería suscribir. El manifiesto es lógico y evidente, por lo que no estar de acuerdo con él es complicado. Las más duras críticas al manifiesto acaban convirtiéndose en una repetición de lo que dice el texto. Y es que no parece extravagante o injusto subrayar que el castellano es la única lengua cuya comprensión se puede exigir a todos los españoles, y que todos los ciudadanos de España tienen derecho a ser educados en castellano. No parece extravagante injusto que todos los españoles tengamos derecho a ser atendidos en castellano (o en las respectivas lenguas cooficiales) en las instituciones públicas de todo el territorio. No parece extravagante o injusto que los edificios oficiales y las obras públicas tengan su rotulación en castellano (o bilingüe). No parece extravagante e injusto que los representantes políticos usen la lengua castellana en sus funciones institucionales de caracter estatal. Pues a algunos sí se lo parece…

Puntos de vista y deformaciones

Sábado, julio 19th, 2008

El Supremo revisó la sentencia que la Audiencia había determinado por los atentados del 11-M , y dictó la suya propia. La nueva decisión del Supremo pone en la calle a cuatro encarcelados “por falta de pruebas” y devuelve a la cárcel a Antonio Toro, cuñado de Trashorras, uno de los grandes responsables de los atentados. Además, el Supremo reduce la condena a otros acusados, al no poder demostrar algunas de las acusaciones que se le imputan. El alto tribunal ratifica también la absolución de “El Egipcio”, que en un principio partía como el gran responsable ideológico de la matanza de Madrid, y al final ha resultado ser tan culpable como usted o como yo.

Como era de esperar, cada periódico se ha posicionado de acuerdo con la actitud que ha venido demostrando estos años con respecto al 11-M, independientemente del contenido de la sentencia. Así, el pasado viernes 18 encontrábamos portadas que decían prácticamente lo contrario entre sí. Por ejemplo las de El País y El Mundo que vemos a la derecha. “El Supremo respalda todos los datos clave de la sentencia del 11-M”. En parte sí, aunque los absueltos por el Supremo seguramente tendrán otra opinión ahora que han recuperado su libertad, tras haber sido señalados, ante todos los medios del país, como culpables o colaboradores de la muerte de 200 personas. El País subtitula “El alto tribunal aniquila el último resquicio de las teorías conspirativas”. El diario de Prisa vuelve a usar el verbo “aniquilar” para hablar del 11-M, como ya vimos en El innecesario entusiasmo tras la sentencia. El otro día los jueces aniquilaban “el último bulo”, y ayer el Supremo “el último resquicio” de las teoría conspirativas. Tal vez es una fina o basta ironía que yo no sé entender, pero sería sin duda preferible buscar otro verbo con menos connotaciones, que resultan del todo innecesarias.

El Mundo nos contaba que el Supremo había dado un “golpe de gracia” a “aspectos clave de la versión oficial”. El diario de Pedro J. presumía de que solamente había tres condenados directos por los atentados, y casi celebraba que “El Egipcio” hubiera vuelto a ser absuelto. El Mundo tiene razón en que el caso queda sin autor intelectual, sin ideólogo ni planificador conocido. Pero en el diario de Pedro J. saben también que no es suficiente, y que sus aspiraciones de derrotar totalmente a la versión oficial defendida por el Gobierno y todos los medios de izquierda (odio el término, pero existen, oigan) no se han visto cumplidas. Por el momento, al menos.

El caso es que, como el Supremo ha modificado algunas cosas de la sentencia de la Audiencia, pero ha mantenido la mayoría (lo contrario hubiera sido un escándalo histórico), El País y El Mundo tienen derecho a ver el vaso medio lleno o medio vacío, aunque tal vez debieron ser menos contundentes y eufóricos.

Estos dos diarios, junto con Público, fueron los únicos que reflejaron la noticia como la más importante del día. El diario de Mediapro optó por ofrecer un desagradable montaje, sin duda inspirado en la portada del disco “The Miracle” de los pseudo-extintos Queen, elegida hace meses por la revista Rolling Stone como una de las portadas más feas de la historia del pop-rock.

En este caso no encontramos a Mercury y compañía, sino a Losantos, Aznar, Pedro J., Zaplana, Acebes y Alcaraz, ex-presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. “El Supremo da la puntilla a la conspiración” titula el diario de Ignacio Escolar. Titular especialmente coloquial, especialmente ridículo, aunque menos agresivo que los usados por El País. Por otra parte, no tiene mucho sentido igualar a periodistas, políticos y a una víctima del terrorismo. Las funciones, el papel y las responsabilidades de Losantos, Aznar o Alcaraz son tan dispares y tan distintas que es absurdo y ridículo igualarlos en un ser hexacéfalo que da algo de repulsión. Veamos el subtítulo: “El Supremo confirma la autoría islamista, no ve rastro de ETA en los atentados y reprocha a la Audiencia Nacional la absolución de El Egipcio, que fue juzgado como inductor”. El apodo de “El Egipcio” debería ir entrecomillado, salvo que Rabei Osman Al Sayed se llamara “El” y se apellidara “Egipcio”. Esta falta, de primero de periodismo, la han cometido varios periódicos esta semana.

Pero, mucho más grave que el descuido ortográfico, resulta afirmar que el Supremo “no ve rastro de ETA”. No, claro que no ve rastro de ETA. El papel del Supremo no es ver rastro de ETA, no es investigar las conexiones entre el terrorismo islámico y el vasco o el irlandés. Su misión no es añadir pruebas al caso, encontrar evidencias, interrogar testigos… El Supremo solamente puede, a tenor de las pruebas, confirmar o variar partes de la sentencia dictada por la Audiencia, que a su vez está basada por una investigación sobre la que el Supremo no tiene ninguna competencia. Es decir, a la Audiencia le presentan algo blanco contenido en una botella. La Audiencia decide si es leche o no basándose en las pruebas. Posteriormente, el Supremo solamente puede confirmar que cree que, a tenor de las pruebas presentadas por la Fiscalía y reelaboradas y contrastadas por la Audiencia, la sentencia es razonable o no. El Supremo no puede hacer nada por demostrar que no se trata de leche, sino de horchata. Como mucho, podrá dictar que leche no es, porque no hay pruebas que lo demuestren.

Público debería no intentar engañar a sus lectores dándoles a entender que el Supremo podría haber encontrado algún rastro de ETA (algo evidentemente imposible). También debería intentar evitar montajes de mal gusto y de poco sentido, que demuestran una visión simplista de las cosas y del mundo, dividido en “buenos y malos”, socialistas y canallas.

El innecesario entusiasmo tras la sentencia

Miércoles, julio 9th, 2008

Asistíamos ayer a la sentencia del juicio del llamado “caso del ácido bórico” en el que se juzgaba a varios mandos policiales por modificar indebidamente un documento que establecía una relación (débil, la verdad) entre ETA y el 11-M. Los policías fueron absueltos, aunque en el juicio quedó remarcado que su actuación fue indebida pero que no suponía un delito. Es decir, no les mandan a prisión pero esperan que no se repita. El caso es que los periódicos digitales se lanzaron ha publicar la absolución en sus habituales urgentes que aparecen en la parte superior de sus páginas, y que apenas ofrecen información y que son en plan “yo lo vi primero”. ElMundo.es era el primero en ofrecer el urgente: “Absuelven a los mandos policiales por el caso del “ácido bórico”. Lo hacía hacia las 11:56. ElPaís.com tardaba un poco más en ofrecer la noticia, seguramente porque estaban descorchando el champán y brincando por las mesas de la redacción. La versión digital de El País decía así: “Cae el último eslabón de la teoría de la conspiración del 11-M al ser absueltos los 4 policías del caso del ácido bórico” (ni una comilla en “teoría de la conspiración” ni en “caso del ácido bórico”).

Un urgente totalmente objetivo como podemos ver… Toda la “teoría de la conspiración”, que pendía de un hilo (o un eslabón) se acaba de caer, porque El País lo dice. Solamente les faltó añadir al final del urgente un “que se jodan” que lo hubiera completado a la perfección.

Hoy amanecía exultante la versión de papel. “Los jueces aniquilan el último bulo conspirativo sobre el 11-M” decía en su portada. “Aniquilan”, nada menos. Pasan a cuchilla al último bulo como si fuera una gallina o la barba de Sara Montiel. ¡Zas! Aniquilado el último bulo. Qué cosas tienen en El País. Tratan el “caso del bórico” con el mismo respeto que una exclusiva de Belén Esteban.

Deberían recordar que la Justicia admitió a trámite el caso tras estudiarlo. Y si lo hizo es porque vio indicios de un posible delito, que finalmente no ha condenado. Y, como la sentencia ha dicho, los policías modificaron indebidamente un documento oficial. Y, de paso, en PRISA deberían recordar que algunos periodistas siguen investigando los atentados, independientemente de esta sentencia.

Todo aquel que ha llegado a entender este caso ha llegado, si ha sido honesto, a una terrible doble conclusión. Que en un piso de ETA y en uno de los supuestos terroristas del 11-M hubiera ácido bórico no es un indicio de que la banda vasca participara en la masacre de Madrid. Pero, precisamente, que el celo con el que los policías hicieron todo lo posible para borrar hasta ese pequeño e inútil detalle nos enfrenta a un abismo en el que no podemos saber ni imaginar qué otros documentos o pistas pudieron eliminar estos mandos policiales. Lo importante del bórico no es ni la sustancia ni la sentencia. Lo importante, preocupante y terrible es la intención paranoide que una serie de policías tenía por eliminar cualquier relación entre ETA y el 11-M por ridícula que fuera. Esta intencionalidad, que ni mucho menos es espontánea (los policías no tergiversan documentos para pasar el rato o para mejorarlos estéticamente) es infinitamente más grave y notoria que su absolución (que resulta anecdótica y previsible) y nos lleva a unos antecedentes y a un contexto de corrupción que ni nosotros llegamos a poder cuantificar, y a la que la Justicia ni siquiera quiere asomarse.

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