Pantomima de portada
Martes, diciembre 15th, 2009Los periódicos de corte más conservador y El Mundo recibieron con duros calificativos la consulta separatista (o independentista o soberanista) celebrada ayer en unos cuantos pueblos catalanes. Veamos:
Para el diario El Mundo las votaciones fueron una mascarada: “La mascarada de las consultas da impulso a los separatistas”.
Para ABC una pantomima: “La pantomima de las consultas soberanistas sólo logra una participación de menos del 30%”.
Para La Razón fue, directamente, ridículo: “Ridículo independentista en Cataluña: en el referéndum no votó ni el 30%”.
Para La Gaceta fue una coña (¿?): “Sólo el 28% se aviene a la coña independentista del PSC y sus aliados”.
Más benévolos fueron El País, Público y los periódicos catalanes. Y especialmente satisfechos se mostraron los medios más independistas, especialmente Avui, que presumió de los resultados ignorando la escasa acogida que tuvo el acto.
Pantomima, mascarada, ridículo y coña. Probablemente todos los adjetivos estén justificados, si consideramos que lo único que se realizó fue una consulta sin validez para absolutamente nada, en la que participaron menores de edad, inmigrantes, personas que pasaban por allí y votantes que portaban un DNI de nacionalidad catalana, con el mismo valor legal que el carnet del Círculo de Lectores. En resumen, que ayer pudo votar casi quien quiso (incluso un par de veces si vino a cuento), en municipios de corte claramente independentista y sin ningún control externo a la propia organización del acto. Acto ilegal, por cierto. Pero la ilegalidad, que es el sambenito que lleva adherida la consulta a su inutilidad, no debería ir más allá del uso de instalaciones públicas para votar. Porque, aunque yo no le veo mucho sentido, cada uno puede pasar la tarde del domingo como buenamente quiera: bajando al cole para dar su voto en una votación ficticia o quedarse en casa jugando al Monopoly con dinero igualmente ficticio. Por ejemplo.

El resultado de apoyo a la independencia de Cataluña fue tan aplastante como previsible. La pregunta concreta a la que tuvieron que contestar esta vez fue “¿Estás de acuerdo en que Cataluña sea un estado de derecho, independiente, democrático y social, integrado en la Unión Europea?”. Una pregunta especialmente ficticia a la que debieron añadir “en la que todos sus ciudadanos sean ricos, felices y dichosos”. Ahora no pensarán los independentistas que esta pantomima (como decía ABC) inútil presione a algún organismo o institución en algún sentido en favor de sus intereses. No creerán que Cataluña hoy es menos España que ayer, o que el cava hoy tiene más burbujas que el jueves o que Xavi juega mejor que la semana pasada. Sin aspavientos, es bueno tener presente que este referendum es tan vinculante como la encuesta de un periódico. Lo sabíamos todos, los que fueron a votar y los que no.
Pero, precisamente por lo estéril del referéndum, lo que me preocupa es la tremenda importancia que le han dado la mayoría de los periódicos (y medios) nacionales a un acto que debió ser anecdótico, y con el que solamente pudo competir por espacio en las portadas la agresión a Berlusconi. Si damos la máxima importancia a una consulta ilegal, sin ninguna validez efectiva, y que solamente tiene el objetivo de erosionar la estabilidad en la cohesión territorial y la convivencia de España, estaremos haciendo un enorme favor a aquellos a los que estamos criticando. Demasiadas portadas ofrecieron los medios nacionales, demasiados adjetivos exaltados, demasiadas columnas indignadas. Demasiada repercusión para los que juegan con una democracia a la carta. La próxima vez no les demos lo que quieren.








Mucho suponer, demasiado afirmar y pocas pruebas para demostrarlo. Desde entonces el periódico se ha dedicado a recoger opiniones y hechos que apoyen su retorcida tesis de abandono de las medidas de seguridad con el fin de que encajen las cuentas anuales de Spanair. Hasta hoy todo han sido conjeturas, opiniones y poco más que murmullos y chismes, pero ninguna prueba contundente que demuestre que la aerolínea modificó sus planes económicos en perjuicio de la seguridad de sus vuelos. Público, por su parte, no dudó en subrayar el propio jueves que el avión estaba “al borde de la jubilación”, algo que la edad del avión no nos da a entender y que la empresa ha desmentido.
uerdo con el mismo hace diez días, carece de sentido no estarlo ahora. Pero hasta tal punto llega el “rebañismo” en España, que, si el PSOE dijera que el manifiesto es magnífico, el número de suscriptores del mismo sería notablemente mayor.



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