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No ponerse el cinturón, no tener vergüenza

Viernes, agosto 6th, 2010

Anécdota que se convirtió en una noticia importante:

Rajoy graba su vídeo de despedida del curso político desde un coche sin llevar puesto el cinturón de seguridad

Noticia importante que se convirtió en anécdota:

El Gobierno gasta al año 100 millones de euros en casi 60.000 teléfonos móviles oficiales

Ojalá fuera la noticia más importante del año que Rajoy se olvide de ponerse el cinturón de seguridad, y que lo grabe. Pero esto no revela más que los problemas de comunicación que tiene el Partido Popular y los pésimos asesores que tiene Mariano a su alrededor. Los mismos que, o bien crearon a la vergonzosa niña de Rajoy, o bien no fueron capaces de impedir su aparición ante 13 millones de espectadores. Ahora han sido incapaces de salvarle a Rajoy del apuro del cinturón por el que ha tenido que pedir disculpas. La forma de hacerlo roza lo patético:

“El presidente del PP es normalmente muy cuidadoso con el cumplimiento de las medidas de seguridad y especialmente con la seguridad de los niños”.

“La vida de todos los ciudadanos, y por supuesto la del líder de la oposición, son demasiado valiosas”.

La vida de Rajoy es demasiado valiosa, sí. Rajoy es normalmente muy cuidadoso, también. De verdad, Rajoy debe mirar a su alrededor y empezar a despedir gente si quiere llegar algún día a algún lado por méritos propios y no empujado por la crisis económica y los deméritos de un Gobierno mediocre.

Sí, el tema es absurdo. Pero a los ciudadanos les molesta que los políticos no cumplan lo que pregonan o imponen, como es el caso. Esto me recuerda a las sesiones de puros que Zapatero y don Mariano se pegan en Moncloa cuando este último se pasa por allí y que tanto fastidia a algunos fumadores.

Por desgracia el descuido de Rajoy fue una de las imágenes más vistas estos días. Los medios de la izquierda tienen serios problemas para echarle algo en cara a Rajoy (por estar en la inactiva oposición, no por otra razón) y los medios en general tienen bastante poco material noticiable en época estival. Pero la noticia que debería haber abierto telediarios y periódicos (y alguna que otra mente) es la del despilfarro vergonzante que hace la Administración central en teléfono móviles.

Más de 17.000 millones de pesetas al año en teléfono

Casi 60.000 móviles necesita nuestro Gobierno para funcionar. Un aparato que hace apenas 12 años no tenía ni uno solo de nuestros funcionarios. Y hace apenas cinco años, poseían solamente 15.000 de ellos. Y el país funcionaba con total normalidad. Pero claro, es mucho mejor que te paguen el teléfono y las llamaditas a mi nuera, a mi amiga Mari Pili a la que tengo que contarle la última, el sms a mi señora para que vaya a buscar a los niños que hoy yo no puedo… Todo esto es lo que estamos pagando. Una media de 1.700 euros anuales por teléfono móvil y a cargo del ciudadano, por supuesto. ¿Qué narices se tienen que decir 57.000 personajes ministeriales para generar este gasto?  Entiendo que los cargos más altos puedan tener el móvil pagado. Incluso los 600 asesores de Zapatero. Incluso los asesores de cada ministro. Pero no la población de Segovia entera. Pero a los socialistas les gusta repartir y tener contentos a sus amigos y súbditos. Solamente así se explica que el número de terminales (siempre último modelo, por supuesto) se haya multiplicado por cuatro en el periodo 2004-2009. Y, lo de último modelo es absolutamente literal. Recientemente representantes de Movistar negociaron con dirigentes del Congreso de los Diputados las condiciones para la adquisición del nuevo iPhone 4, uno de los teléfonos más caros del mercado. Al parecer existe una especie de cláusula (creada por los propios políticos, por supuesto) para renovar sus teléfonos cuando se les pase por sus congresista entrepierna. Y los diputados no podían conformarse con un móvil de nivel medio, claro. Especialmente cuando a ellos les cuesta cero.

Este tipo de noticias son la clave de lo que está ocurriendo hoy en este país. Un Estado, unas Comunidades Autónomas y una gran cantidad de ayuntamientos (aquí no se salva nadie) endeudados hasta las cejas, bloqueando toda la economía, llevando a la quiebra a no pocas empresas y obligando a repetidas subidas de impuestos a los ciudadanos. Unos políticos con múltiples sueldos, con múltiples cargos (la mayoría de ellos ficticios e innecesarios) y con múltiples amigos a los que hacer favores. Ya lo dijo en una entrevista concedida a ABC la otrora Ministra de Cultura, Carmen Calvo: “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. No llevaba ni dos meses en el cargo y ya nos estaba dibujando los siguientes seis años de la política nacional y autonómica de nuestro país.

La crisis pasa ahora con fuerza por España, pero la vergüenza a nuestros políticos no se les aparece ni con cuatro millones de parados. Han tardado dos años en aplicarse el más mínimo recorte. Ahora menos infraestructuras, menos subvenciones, menos pensiones, menos sueldo para los funcionarios, menos gasto en investigación contra el cáncer… Pero de caprichos no se van a privar a estas alturas nuestros políticos, cuando nos llevan tomando el pelo tanto tiempo… Por mí se pueden meter su iPhone por donde les quepa. Pero que usen el cinturón de seguridad, eso sí.

Comodines para pasar la crisis

Viernes, mayo 21st, 2010

Escuchaba recientemente a un tertuliano al uso, en un pequeño canal de la TDT, criticar que el Partido Popular pidiera al Gobierno la eliminación de algunos Ministerios. Una medida discreta en términos económicos, pero ejemplarizante. Y sería, al menos, una mínima reforma más allá de hacer recortes o subir impuestos. Por desgracia Zapatero parece ser que ni se lo plantea. Este hábil tertuliano esgrimía que el PP no está gobernando, y que no puede exigir al que gobierno su composición ministerial, y que era un acto antidemocrático. Tampoco aceptaba que se pidiera desde distintos foros la dimisión del actual inquilino de la Moncloa, pues había sido elegido democráticamente por los ciudadanos para una legislatura que dura cuatro años, y que este tiempo no había transcurrido todavía. Y que eso era la Democracia.

Éste no es más que uno de esos argumentos comodín que se está inventando la izquierda, y que nadie con dos dedos de frente y un par de minutos para usar su cerebro puede tragarse. Mi favorito es el que dice que si gobernara el PP la situación económica de España estaría igual (modo generoso) o bastante peor (modo radical). Estos comodines son aparentes afirmaciones rotundas, axiomas irrefutables, pero que realmente se quedan en una especie de dogmas de fe o de hipótesis casi siempre imposibles de comprobar, y que solamente les sirven a algunos para dormir mejor.

Volviendo al argumento del tertuliano televisivo, vemos que está bien construido. Se celebran elecciones, se elige un Presidente del Gobierno por cuatro años, y éste forma Gobierno durante ese tiempo. Esta visión de la Democracia debería asustarnos en vez de convencernos. Sí, los ciudadanos con sus votos legitiman que una persona gobierne sobre ellos durante un periodo de cuatro años. Pero la Democracia no es el sistema por el cual los ciudadanos dan carta blanca a un gobernante para hacer lo que buenamente le venga en gana. Según el tertuliano, todólogo televisivo habitual, la Democracia sería como una especie de sucesión de dictaduras de cuatro años en las que los ciudadanos no deben quejarse de lo que ellos mismos han elegido y en los que la oposición no debe hacer honor a su nombre. Y, como quedan dos años más de dictadura, lo que toca es callar y dejar que el Gobierno haga y deshaga a su gusto. De esta forma, resultan inoportunas las quejas de algunos ciudadanos y los respectivos partidos en la oposición a lo largo del tiempo, por nuestra participación en la Guerra de Irak, por cómo se solucionó lo del Prestige, por los GAL, o por la corrupción de ayer, hoy y mañana. Si ustedes eligieron a sus gobernantes locales, provinciales, regionales y estatales, aguanten las decisiones de los que mandan sobre ustedes, aunque toda la sociedad esté en contra de ellas. ¿Qué estamos reclamando ahora?

Bono hoy ha dado la clave: “Es la hora de que gane España, aunque perdamos las elecciones. Así de claro“. ¿Perdone? ¿Es la hora? Dos años después Bono reconoce que hasta ahora se han estado rascando la entrepierna a la espera de que pasara la tormenta, a ver si por dictado divino salvaban su trasero sin haber tomado ninguna decisión. Pero ahora ya, por fin, es la hora.

Que Zapatero carezca de la dignidad suficiente para admitir su incapacidad para solucionar los problemas de los ciudadanos y se agarre al cargo no es democrático. Que el Presidente no admita sus errores, sus predicciones incorrectas o sus mentiras mensuales en materia económica, y no pida perdón por todo ello, no es democrático. Que el Gobierno ignore que, como evidencian las encuestas en las que más diferencia ha habido entre los dos primeros partidos políticos españoles desde hace más de 10 años, medio país esté ansiando un cambio en la Moncloa, no es democrático. Pero algunos creen que debemos tragar con lo que venga, porque nos lo merecemos, porque firmamos un contrato por cuatro años y ahora lo único que queda es callar, tragar, mirar hacia delante y arrimar el hombro sin rechistar hasta la primavera de 2012. Y punto.

El árbol tapando el bosque

Jueves, diciembre 24th, 2009

A Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, le siguen creciendo los enanos en un 2009 pésimo para su vida profesional. Sus empresas están sufriendo la crisis con especial crudeza, el Reino Unido le ha obligado a cerrar su aerolínea Air Comet, y Cristina Kirchner aún le debe el pellizco que valga Aerolíneas Argentinas, que veremos si acaba pagando ahora que Sudamérica se ha vuelto tan reaccionaria, populista y tan poco liberal. Todos estos vaivenes serían absolutamente normales en plena crisis económica de no ser porque Díaz Ferrán se ha convertido en la cabeza de turco del Gobierno, del PSOE, de los sindicatos, y de la izquierda progresista en general. Y tener en contra a medio país, no debe ser muy agradable.

Sobre Díaz Ferrán se están diciendo muchas barbaridades, cuando lo único que ha ocurrido es que una de las empresas de las que es uno de los dueños, y presidente de la misma, ha quebrado. Pero Air Comet no es ni la primera aerolínea que no supera la crisis ni, desde luego, la primera empresa que se va a pique. Solamente en 2009 se han volatilizado 140.000 sociedades, y yo no recuerdo que hayamos pasado al cuchillo de la opinión pública a sus cientos de miles de presidentes. Pero Ferrán es el empresario de empresarios, y es el enemigo a batir, el débil sobre el que echar las culpas de una crisis que la izquierda ni sabe arreglar ni quiere digerir. Cuando los animales ven sangre, se lanzan como carroñeros aprovechando su oportunidad.

Las voces que piden que dimita Díaz Ferrán de su presidencia en la CEOE son cada vez mayores, y empiezan a no aparecer exclusivamente desde la izquierda. La continuidad del presidente de la patronal la decidirán los propios empresarios, y aunque parece que puede tener las horas contadas, no creo que los problemas de Air Comet sean motivo suficiente para que abandone su cargo.

Creo que el jefe de los empresarios no debería tener empresa en propiedad, para salvaguardar la neutralidad, desinterés y justicia en sus decisiones. Y, a poder ser, no debería tener inclinaciones políticas públicamente conocidas. Díaz Ferrán, a diferencia de su antecesor, no cumple ninguna de estas premisas. Y él es la primera víctima de sus defectos y sus imprudencias, que motivan y dan pie a las iras de sindicatos, Gobierno y personajes de toda índole interesados en salvar el zapateril trasero.

Estos que ahora braman contra Díaz Ferrán, pidiendo prácticamente su clandestinidad, son los mismos que llevan meses denostando al empresariado español, culpándolo de todos los males habidos y por haber. Son los mismos que creen que todo aquel que no admite a pies juntillas sus ideales, es un enemigo del diálogo, de la sociedad y del bien común. Y un antipatriota. Y son los mismos que creen que la quiebra de Air Comet hace inevitable la dimisión de su presidente al frente de la CEOE. Y son los mismos que muestran toda su condescendencia con el Presidente del Gobierno, responsable de sumir a España en la mayor crisis económica de su historia, de mentir, de tomar repetidas decisiones equivocadas, responsable de batir todos los récords de paro, de disparar nuestro déficit y de ponernos a la cola de los países del Primer Mundo. Pero da igual que el responsable de nuestra mayor empresa, que es España, sea un desastroso gestor y esté hundiendo la economía del país. Lo que es un mayúsculo e intolerable escándalo es que suspenda pagos Air Comet. Y, desde luego, eso sí que no lo vamos a consentir.

Leire ante la crisis

Miércoles, diciembre 16th, 2009

Nos hace doña Leire Pajín, a través de su blog,  un resumen con forma de oda dedicado a la gran gestión que ha hecho nuestro Gobierno a lo largo de 2009. Ignoremos sus repetidos errores sintácticos:

“Ayer acudí a la presentación que hizo el Presidente del Gobierno del Informe Económico del año 2009. Un instrumento de análisis y seguimiento que incorporó el Gobierno hace ya tres años y que da buena muestra del compromiso de los socialistas con la transparencia de la gestión.”

La iniciativa estaría bien, si no fuera porque el que realiza el informe es el propio protagonista del mismo. El resultado es equivalente al de un alumno que se corrige su propio examen. Un curioso ejercicio de transparencia, como dice Pajín, en el que es transparente lo que el Gobierno quiere, y es opaco lo que le viene en gana. Un autobombo onanista y un sacar pecho, incluso después de uno de los años más nefastos que gobierno español alguno pueda recordar.

“En este año hemos aprendido lecciones muy duras, como que definitivamente, era muy peligroso jugarnos toda nuestra economía a una sola carta, el ladrillo. Que cuando denunciábamos la burbuja inmobiliaria que favorecieron los gobiernos de Aznar, no alcanzábamos a adivinar la verdadera magnitud que tendría el problema si estallaba en plena crisis, como así ha sido y las consecuencias que ha desencadenado en el desempleo.”

La culpa de todo sigue siendo de Aznar. ¿Hasta cuándo? Es curioso que doña Leire separe la crisis económica y la explosión de la burbuja inmobiliaria como dos elementos que coinciden en el tiempo. Como un a perro flaco todo son pulgas, en el que la crisis es la delgadez y la burbuja del ladrillo son las pulgas, que aparecen casualmente o como consecuencia de. Una visión novedosa y casi delirante de la crisis la de Leire, que ella bien sabrá a qué se ha debido.

Miremos al futuro y al bien que nos traerán los numerosos cambios introducidos por nuestros gobernantes:

“Hemos establecido los cambios estructurales internacionalmente. Para llevarlos a cabo en España, hemos aprobado la Estrategia de Economía Sostenible, de la que la Ley que lleva el mismo nombre, es uno de sus principales instrumentos, que no el único, dotándolas con 25.000 millones de euros que nos permitirán invertir en educación, investigación, sostenibilidad y conocimiento. Tres ejes fundamentales para crecer de una forma más sostenible y menos vulnerable, para modernizar nuestra economía.”

Leire, hija, dices tantas bobadas que hasta pierdes la cuenta. Son cuatro tus “ejes fundamentales“, no tres. Leire coge carrerilla diciendo cosas bonitas (educación, investigación, sostenibilidad, conocimiento, modernidad, prosperidad, riqueza, empleo, felicidad, paz, amor…) y pierde el control.

Para terminar, un llamamiento a arrimar el hombro:

“Pero para salir adelante debemos adquirir un compromiso todos y todas, porque o salimos juntos de ésta o no salimos. Debemos confiar en las posibilidades de nuestro país, que ha superado retos mucho mayores que éste. Pero además, debemos “huir” de quienes prefieren la crítica fácil a la propuesta y el compromiso. “Huir” de quienes no se sientan ni siquiera unos segundos a analizar las políticas antes de salir a descalificarlas. “Huir” de quienes sólo buscan derribar un Gobierno… “Huir”, alejarse sí, porque además de ser una actitud irresponsable, no contribuye al crecimiento, ni genera empleo. El reto es grande, pero las capacidades de nuestro país también, yo creo en ellas.”

“Huir” dice Pajín. Huir de aquellos que no apoyen al pie de la letra todas sus propuestas, que en materia económica han resultado ridículas en su mayoría. Pero es que los que no les dan la razón (la malvada oposición del PP y otros) solamente quieren que haya más paro, y dolor y crujir de dientes, y derribar al Gobierno. Un sinsentido, pues todos sabemos que Zapatero está en La Moncloa para hacernos un favor a todos, que su intención no es perpetuarse en el poder, y que dejará de ser Presidente en cuanto se lo pidan, sin hacer aspavientos. Aunque es el mejor, oigan. Además, no apoyar al Gobierno “no contribuye al crecimiento ni genera empleo” (justo lo mismo que apoyarles). En definitiva, si no fuera por la oposición (la derecha, ambiciosa, casposa y asquerosa) ya habríamos salido de la crisis el pasado septiembre, y ahora estaríamos creciendo al 5% anual y todo el mundo tendria trabajo (incluso los sindicatos) y nuestro sueldo medio sería el de la propia Pajín. Pero la oposición, siempre jodiendo, ¿eh?. Si no fuera por ellos… Huyamos.

Imagen: 20minutos.es

Zapatero no nos falles

Sábado, mayo 9th, 2009

Corría 2004, cuando la más feroz oposición democrática que se recuerda aplastaba la imagen pública de Aznar minuto sí, minuto también, con la complicidad (tras juramento de sangre) de no pocos medios de comunicación. El PP era culpable. Culpable de todo: el Prestige, el Yak, la Guerra de Irak… y el precio de los pisos. De este todo, probablemente, lo que más dolía era el precio de los inmuebles que empezaba a ponerse en órbita. Resuena aún en mis oídos aquella frase que pronunciaron no pocos jóvenes en marzo de hace un lustro de “Zapatero no nos falles”. La burbuja inmobiliaria provocada adrede por el Partido Popular iba a ser explotada por el adalid de la libertad, el superhéroe de los obreros y el líder de los jóvenes todavía por independizarse. ZP daría tremendos y lujosos apartamentos a todos los jóvenes de este enladrillado país. Así que, entre las mentiras del 11-M (las de Acebes, las de Aznar, las de Zaplana y las de la SER) y la guerra de Irak y el Prestige y todo lo demás, acabó ganando el PSOE unas elecciones que tenía perdidas si la sangre no hubiera llegado al río. Pero (vaya, cómo son las cosas) llegó.

Zapatero ha fallado a los jóvenes. Como en tantas otras cosas. Presentó un programa electoral con cosas imposibles de conseguir con el fin de no salir vapuleado en unas elecciones que ni en sus mejores sueños podía ganar. Prometió tantas cosas que ahora releerlas cinco años después incitan a la carcajada, casi tanto como la promesa de pleno empleo que realizó la primavera pasada. Desde que Zapatero es Presidente, el precio de la vivienda no ha dejado de subir y subir, como lo había hecho antes. Es evidente que el Gobierno no es culpable de que las viviendas suban de precio, pero sí es culpable de no haber hecho nada para impedirlo. Por desgracia, no todo iba a ser tan sencillo (y efectista) como retirar las tropas de Irak (para mandarlas a la legalísima guerra de Afganistán). Zapatero cree que para solucionar un problema basta con crear un ministerio que lleve el nombre del problema. Que falta igualdad, pues creamos un Ministerio de Igualdad. Que hay problemas con el precio de las viviendas, pues creamos un Ministerio de Vivienda. Que tenga competencias o no es lo de menos. Lo importante es el nombre, la intención, la buena fe. Zapatero no nos falles.

El programa del PSOE de 2004 resolvía en menos de dos folios el problema de la vivienda que tantos quebraderos de cabeza nos estaba dando. En el apartado de Economía, y bajo el título “Vivienda: un derecho efectivo” el PSOE iniciaba su plan salvador criticando la política del PP en esta materia. Seguidamente recordaba que “el acceso a una vivienda digna, a precio asequible, en una ciudad más habitable y en un territorio más equilibrado, es un derecho consagrado en la Constitución.” (¿pero se cumple de verdad algún artículo de la Constitución?). El objetivo de los socialistas era que “ningún español tenga que comprometer más del 30% de su renta para disfrutar de una vivienda digna”. Según el Banco de España en 2008 dedicamos el 46,1% de la renta a financiar la compra de una vivienda. Record histórico. Zapatero no nos falles.

El programa seguía anunciando que “los objetivos de las propuestas que presentamos se pueden resumir en dos. El primero, favorecer el acceso a la vivienda, a un precio asequible, en particular a los jóvenes y a otros colectivos vulnerables [en mi opinión, cualquiera debajo de un puente se siente vulnerable, sí]. El segundo, es frenar la burbuja inmobiliaria.”. Debajo del puente sigue viviendo gente, y la burbuja han sido incapaces de frenarla antes de que por sí misma haya explotado, afectando a todos los sectores productivos (e improductivos) de la economía española. Zapatero no nos falles.

Otro de los objetivos que se marcaba el PSOE en 2004 era “elevar el porcentaje de viviendas en alquiler del 11% actual al 20% del total del parque existente”. La realidad, hoy, más de cinco años después es que menos del 9% de las viviendas están en régimen de alquiler, un porcentaje menor al que el PSOE consideraba como “actual” en 2004. Nuevo exitazo. Zapatero no nos falles.

Hace unos días el presidente de la patronal de promotores y constructores, José Manuel Galindo (que sustituye al lamentable Guillermo Chicote, que dimitió poco después de asegurar que antes de permitir que la vivienda baje un 30% se la regalaría a los bancos) aseguraba que el 20% es lo máximo que puede bajar la vivienda. Es decir, más o menos lo mismo que dijo su predecesor en el cargo, pero con otras palabras más educadas, y más adecuadas para los tiempos que corren. Al tiempo que hacía tal afirmación, ofrecía al Gobierno los pisos sobrantes por si le interesan. Hay que tener la cara como el granito de dura para al mismo tiempo asegurar que la vivienda no bajará y ofrecer al Ministerio de Vivienda que, por favor, les compre lo que ellos (con sus desorbitados precios) son incapaces de vender. Por el momento Beatriz Corredor ha asegurado que no barajan esa posibilidad, cosa que, de momento, tranquiliza. El Gobierno debe dejar que el precio de la vivienda caiga con fuerza todo lo que tenga que caer, aunque ello afecte al PIB del país, del que poco va a poder presumir Zapatero en un tiempo. Dada la demostrada incapacidad de Zapatero de cumplir su promesa de arreglar el problema de la vivienda en España, al menos, aprovechemos este periodo de crisis para que algunos sectores vuelvan a la realidad de la que nunca debieron salir. En el tema de la vivienda, en este momento, solamente podemos esperar que el Presidente del Gobierno no mueva un dedo, y permita un ajuste drástico del precio de los pisos que se lleve por delante los puestos de trabajo (ficticios) y las empresas (aún más ficticias) que se tenga que llevar. De momento el nuevo presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo ya ha anunciado que comprará los pisos que no vendan los promotores. La peor noticia posible para los gallegos. Feijóo se equivoca gravemente (como algunos ya critican). Ahora solamente queda esperar que el Gobierno central no cometa el mismo tremendo error. Lo dicho, Zapatero no nos falles… más.

Puntos de vista

Jueves, enero 17th, 2008

Por desgracia, en la prensa de nuestro país, no es difícil encontrar la misma noticia planteada de dos formas totalmente opuestas. Tan totalmente opuestas, que el lector al final no tiene claro si la noticia es buena para sus intereses o perjudicial. Uno de estos ejemplos lo hemos podido encontrar entre las versiones digitales de los periódicos El País y El Mundo a la hora de publicar los últimos datos del Euribor. Este caso tiene especial mérito, ya que, si la realidad suele ser tozuda, los números suelen serlo aún más. El diario de Prisa destaca que el Euribor se relaja y permite que los españoles abran sus cinturones un poco más. El Mundo avisa de que el Euribor cierra el año en su nivel más alto desde hace siete años. Es evidente que El País no tiene especial interés en reflejar la crisis económica en la que nos hayamos que sin duda podría resultar perjudicial para el Gobierno, y menos a menos de 90 días de las elecciones. El Mundo, que simplemente recoge la noticia servida por Europa Press, lleva tiempo anunciando, como muchos otros medios, el alcance de una importante crisis económica. Si con ello puede erosionar la intención de voto del candidato del PSOE, pues mejor incluso.

Para nuestra tranquilidad, ambos periódicos dicen extrictamente la verdad, aunque cada uno destaca unos datos sobre otros. No sorprende demasiado. Es una práctica habitual, por ejemplo, en la publicación de encuestas. Cierto es que El País usa la hipótesis para avanzar el que puede ser el Euribor del mes de enero y con ello dibujar un panorama más positivo. Aceptable en cualquier caso.

La objetividad es imposible en periodismo desde el momento en el que un periodista mete el bisturí sobre una noticia y secciona y ordena y plantea los datos a su antojo. Deberíamos asumirlo y desterrar ese mito para siempre.

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