El soborno delicado

Se reunía ayer la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y su gabinete con unos cuantos expertos en internet, personalidades de la red y bloggers populares elegidos a dedo por el propio Ministerio con el objetivo de debatir la disposición adicional del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible que trata de proteger la propiedad intelectual. Según cuentan algunos de los asistentes, la ministra apenas hizo acto de presencia en la reunión unos cincuenta minutos, dado que tenía que ir a inaugurar un museo. Cosas de una ministra. Cosas que no se pueden entender en una ministra cuya elección a dedo por el Presidente no tiene mayor objetivo que el de acabar con la temeraria libertad de la que goza internet. Es decir, González-Sinde no fue capaz de encontrar ni siquiera una hora en su, seguramente, apretada agenda para tratar el tema de mayor importancia al que va a tener que hacer frente en lo que dure en su cargo. Así son las cosas. La imagen la obtuvo Jesús Encinar, CEO de Idealista.com, uno de los invitados a la reunión.

Según cuenta Enrique Dans, probablemente el blogger español más popular y otro de los invitados a la reunión, en ningún momento hubo lugar a la negociación o al diálogo:

“La Ministra estuvo con nosotros muy poco tiempo, y además, solo habló unos diez o quince minutos. Puedo entender la premura de agenda de una Ministra… pero vaya… la gente que estaba en la reunión había en muchos casos torturado sus agendas para poder acudir a la convocatoria, y eso de irse a la francesa tan pronto no sentó muy bien. Por otro lado, la salida de la Ministra se produjo precisamente en el momento en que planteamos el primer argumento “duro”, y la actitud de negativa al diálogo se mantuvo a partir de allí.”

Esta parte es la que menos me sorprende. El Gobierno de Zapatero es, en contra de lo que anunció el Presidente cuando llegó al poder, uno de los menos dialogantes que yo recuerdo, y no esperaba que en este tema cedieran en primera instancia. Lo más lamentable de lo que cuenta Dans fueron los intentos más o menos discretos de comprar, casi literalmente, el apoyo de los invitados a las intenciones ministeriales de controlar internet con extrajudicial libertad:

“Se nos intentaron dar caramelos… pero me temo que el Ministerio no acaba de acertar con nuestro sabor favorito: se nos dijo que no nos preocupásemos por las webs que se cerrasen porque iban a crear “un superportal de contenidos” (sin comentarios…), y se nos insinuó que “en la Comisión de Expertos podría llegar a estar alguno de los que estábamos en esa mesa” (¿cómo? ¿Nosotros? ¿En la Comisión de Expertos? ¡Pero si es lo que veníamos a decirte que considerábamos una aberración!!) y que “tenían mucho dinero para proyectos culturales” (desde luego, qué raros son estos “chicos de Internet”, ¿no? ¡Son los únicos que no quieren nuestras subvenciones!)”

Es de celebrar que los invitados a la reunión hayan mantenido su total integridad ante los cantos de sirena, generosamente remunerados de forma directa o indirecta, que el Ministerio hizo llegar a sus oídos. Contar con el apoyo de los personajes más influyentes de la red no hacía más que facilitar que los internautas vieran con mejores ojos la evidente pérdida de libertad que traen consigo las intenciones de González-Sinde. Internet es el medio de comunicación sobre el que los gobernantes tienen menos control, y en el que mayor cantidad de opiniones se pueden encontrar, aunque su calidad no siempre sea la mejor. Con todo ello, internet es el gran medio en cuanto a libertad de expresión se refiere, por ello está celosamente controlado por todos los regímenes comunistas del mundo. Para un gobierno democrático, cuyas aspiraciones de perpetuarse en el poder son similares a las de un gobierno como el de Corea del Norte, internet es un gran generador de impotencia. Por tanto, dominar la Red es una de las aspiraciones de cualquier gobernante y especialmente de Zapatero, que tanto debe a los autodenominados artistas que le apoyaron en el pasado en repetidas ocasiones, cada vez que surgían unas elecciones a la vista.

Muchos han visto la reunión como una anécdota informal. Que el Gobierno se reúna con expertos en internet para decidir sobre una ley, es algo loable y que hay que reconocerle. Pero que el objetivo de la reunión, con el anteproyecto de Ley ya redactado, no sea el diálogo sino que pasen por el aro las personas más influyentes de la Red, es algo que hay que denunciar. Especialmente cuando para convencerles, para encontrar su apoyo público, se les ha intentado comprar ofreciéndoles “dinero para proyectos culturales”, preferencia en un “superportal de contenidos” (otro gran medio de comunicación público, lo que faltaba) o un puesto de trabajo, seguramente bien remunerado, en una “Comisión de expertos”.

Es muy triste que España sea un país que está acostumbrándose a que todo en la política se decida por intereses económicos, por cheques que cambian de mano, trajes que cambian de armario y personas que cambian de ideas. Así funcionan las cosas en nuestro país, así sacan adelante nuestros gobernantes gran parte de sus decisiones. Y lo hacen de manera totalmente pública y sin el más mínimo disimulo o decoro, porque los españoles ya estamos acostumbrados. Esto es lo que hay.

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Una respuesta to “El soborno delicado”

  1. erebor34to_: Says:

    si no pasaramos nos volveriamos locos
    lo mejor es que defendamos lo snuestro al menos

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