Nuestros principios por los suelos
Posted in Política, Política y comunicación, Prensa escrita | By Juan Manuel del Álamo | Tags: alakrana, ónega, piratas, pp, prestige, psoe, secuestro, zapatero
Fernando Ónega se distingue por ser uno de los periodistas menos parciales de este país y uno de los pocos que rara vez pronuncia una palabra más alta que la otra, lo cual se agradece. El pasado sábado publicaba una hábil columna en La Vanguardia en la que, aprovechando el séptimo aniversario del hundimiento del ‘Prestige’, relacionaba aquel accidente en aguas gallegas con el secuestro del ‘Alakrana’:
“Ayer se cumplieron siete años del Prestige. Al recordar la catástrofe, y ante las noticias del Alakrana, no pude evitar alguna pregunta: ¿estaremos ante una venganza del destino? ¿Tendrá cada gobierno su barco del desastre? Miro las notas de la semana, y me salen sorprendentes paralelismos. El escenario es el mismo: el océano. El grito de Nunca máis fue ahora el grito acallado de las mujeres de los marineros, que agitaron el país con sus demandas y rompieron las barreras del poder. Los voluntarios que limpiaron las playas son los miles de personas que se unieron a las manifestaciones. El protocolo que entonces faltaba para mover el petrolero es ahora la falta de protocolo para saber qué hacer con los detenidos. Y un detalle nada menor: los grandes responsables políticos en el Prestige se fueron de caza. María Teresa Fernández de la Vega se marchó a Argentina.”
Sin duda la relación entre el ‘Prestige’ y el ‘Alakrana’ venía muy cogida por los pelos, pero era tentadora para cualquier buen columnista, y Ónega no pudo resistirse a hacer uso de ella. Las conclusiones son mucho mejores:
“Colectivamente, estamos pasando mal esta prueba. Cuando secuestraron el Playa de Bakio, nos costaba entender que el Estado respaldase el pago de rescate. Hoy se acepta con toda normalidad: quizá siga siendo una humillación para el Estado, pero ha dejado de ser una indecencia. Todos participamos de alguna forma en el chantaje, y todos estamos sometidos a él: la sociedad, que antepone los fines y se tapa la nariz ante los medios; el Gobierno, al que se pide que ceda; el ejército, al que se pide que no actúe; los servicios de inteligencia, con trabajos desconocidos; la justicia, a la que se demanda que suelte como sea a los presos… Jirones de principios se nos están cayendo en este suceso, y alguien deberá pagar la factura. La historia dice que, con razón o sin ella, siempre la paga el Gobierno.”

Hoy ya sabemos que el barco ha sido liberado, como se venía barruntando desde hacía unos días. Ónega el sábado no podía saberlo, pero presentía que nuestros principios quedarían por los suelos para regocijo de secuestrados, secuestradores y opinión pública en general. En cualquier caso, en lo que se equivocó el periodista gallego es en su conclusión en términos políticos. El ‘Alakrana’ no le va a costar un solo voto al Gobierno, ni una décima de reputación a Zapatero. Y eso que todo el proceso de liberación ha sido lento, enrevesado y torpemente planteado para al final acabar pasando por caja y rendirnos a las asquerosas peticiones de los piratas somalíes. Pero el Partido Popular bastante tiene con lo suyo y con su mediocridad, su casi inexistente oposición al Gobierno y sus constantes dudas sobre cómo sacar partido de este caso. Tras unas críticas iniciales propias de un partido en la oposición, las propias mujeres de los retenidos pidieron que no se hiciera uso político del asunto. Como era de esperar los populares adaptaron su mensaje a la nueva situación, y pasaron de la crítica más contundente a los pellizcos de monja más cariñosos que pudieron concebir. Nada comparable, ni de lejos, al jugo político que sacó el PSOE del accidente del petrolero gallego.
Toca a su fin un innecesario circo de más de cuarenta días, que no es más que consecuencia del precedente que el Gobierno sembró con el ‘Playa de Bakio’ y que piratas y ciudadanos teníamos en mente. Los unos sabedores de que España paga aunque sea a regañadientes. Los otros, exigiendo igualdad para todos los ciudadanos (si pagas por el rescate de unos, pagas por el de otros).
Por otra parte, estoy inquietantemente convencido de que si los secuestradores trabajaran bajo el símbolo de ETA, ni el Gobierno ni la opinión pública se hubieran comportado de la misma forma. Y no creo que sea necesario citar antecedentes, pero resulta curioso que aceptemos negociar con piratas, secuestradores, terroristas y maleantes de toda índole siempre y cuando no lleven el sello de la banda vasca. O que nos rasguemos las vestiduras si algún empresario, presionado por la losa etarra, acaba cediendo y pagando el ’impuesto revolucionario’. Qué cosas tenemos.
En definitiva, con estos precedentes estamos convirtiendo al ciudadano español en el extranjero en un claro objetivo para el secuestro y en un cheque en blanco con patas que tenderá, sin duda, a revalorizarse. Acabaremos recogiendo tempestades, pues estamos perdiendo peligrosamente nuestra dignidad y nuestros principios a base de “pasar por el aro”. Y lo peor de todo, como dice el propio Ónega, es que ya “se acepta con toda normalidad”.
Imagen: PSOE.es
Tags: alakrana, ónega, piratas, pp, prestige, psoe, secuestro, zapatero
noviembre 17th, 2009 at 21:29
Es complicado hacer paralelismos entre el Prestige y el Alakrana porque en un caso se juega con las vidas de unas cuantas personas y en el otro, en el fondo, no.
Los gobiernos pagan recompensas en estos casos (a los de piratería me refiero, no a los secuestros en general), lo que lleva fácilmente (esta vez sí) al paralelismo con ETA. Yo también me hice esa pregunta: ¿Cómo podemos defender o acatar tan fácilmente que el Gobierno pague una recompensa a los piratas y ni nos lo planteamos en el caso de la banda terrorista? Una periodista cuyo nombre no recuerdo lo razonó a partir de una idea fundamental, la distancia. Por una parte la distancia física, por la otra, la distancia entre los intereses y peticiones de unos y de otros. Mientras los piratas simplemente quieren dinero para financiarse, los etarras quieren dinero para atacar nuestro Estado de Derecho…
Hasta hoy, no he sabido encontrar una defensa para reafirmarme en mi idea contraria al pago de cualquier rescate, ni a piratas ni a terroristas, que pese más que la opinión de la periodista, aunque esta esté cogida por pinzas de forma escandalosa.