Descuidos y aciertos tras el atentado
Lunes, noviembre 3rd, 2008Los errores suelen ser motivo de la casualidad y del infortunio. Los aciertos son propios del talento, el buen gusto o la buena suerte. El Correo cometía un desliz en uno de sus titulares en la mañana posterior al último atentado que sufrió la Universidad de Navarra: “”Vamos a seguir adelante” asegura el recto de la Universidad de Navarra”. El rector se había convertido en algo mucho peor y que toma mucho menos el sol. Un descuido, una letra olvidada que convierte lo normal en soez y que provoca carcajadas y sonrojos tras el intento de tragedia de ETA. Durante un cuarto de hora el culo reivindicativo asumió como propias las palabras del más alto cargo de la Universidad de Navarra.


Mucho mejor, y no fruto de un infortunio sino de una decisión meditada y de buen gusto, la portada de El Correo de ese mismo viernes: “ETA busca una masacre en la Universidad de Navarra” dice el titular que acompaña a la mejor imagen del atentado vista en ninguno de nuestros periódicos. Un plano diferente, de lado y bastante elevado. Una de las habitaciones de un colegio mayor del campus con dos estudiantes asomados a la ventana después de la explosión. Una mirada perdida y de leve preocupación mira hacia el interior. Otro joven observa el exterior. El atentado desde otro punto de vista, desde la realidad de la universidad y no solamente desde el fuego, el humo y los destrozos de toda la vida, que no dicen nada, y por los que optaron el resto de publicaciones.

Y, por cierto, El Correo también dice a la izquierda “Explota un coche bomba sin previo aviso”. Cierto en parte, porque ETA sí advirtió telefónicamente de la colocación de un coche bomba a la DYA de Álava. Lo hizo una hora antes del atentado, minutos antes de las 10 de la mañana. Pero no especificó en qué campus universitario se encontraba el Peugeot blanco cargado de explosivos. Así, se decidió revisar el aparcamiento de la Universidad de Álava, puesto que allí se había recibido la llamada. En resumen, o bien aquel que hizo la llamada fue muy torpe al no especificar el campus en el que estaba aparcado el coche-bomba, o bien ETA buscaba un desalojo masivo de universidades en todo el país. Tal vez demasiado retorcido, pero el caso es que la bomba estalló, en efecto, sin previo aviso. Y si no mató a nadie fue mera casualidad, ¿o no?.
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