Asesinos mediáticos (3)
Domingo, septiembre 28th, 2008En abril de 2007, Cho Seung-Hui mataba a 32 personas en la Universidad de Virginia Tech, todo un triste record. Mandó varios vídeos y fotos a la NBC, en el mismo formato de autopromoción que los autores de las masacres de Finlandia. Un día después del tiroteo, me dio por escribir lo siguiente, que ahora recupero, con sus pros y sus contras:
Hola Cho (19/4/2007)
Hola Cho. Como decía mi amigo Óscar, “armas no, pero no por esto”. Cierto es que Cho hubiera conseguido asesinar a alguien si eso es lo que pasaba por su cabeza hacer al principio de esta semana. Lo malo es
cuando facilitamos el acceso a un instrumento con el que es muy fácil matar a decenas de personas. Porque Cho con un puñal tal vez hubiera podido acabar con sus dos primeras víctimas, pero sin duda no hubiera podido llevarse por delante la vida de 32 personas. En cualquier caso, yo creo que las diferencias entre EEUU y España que entran en juego en éste tema son mucho mayores que la dificultad o facilidad de acceder a las armas de fuego. Cho estaba hasta los cojones de su vida. Era un coreano, un inmigrante (que se me entienda esta frase), que no destacaba por nada. Ni era guapo, ni inteligente, ni un rey en los deportes. No era capitán ni del equipo de Scrabble. No podía permitirse tener una novia por lo que simplemente se la imaginaba. Incluso se imaginaba que era una top-model a la que llamaba “gelatina”, o algo parecido que ahora no recuerdo exactamente. Ni siquiera podía mantener relaciones sexuales por lo que acosaba a dos de sus compañeras… Cho se tenía a sí mismo por una absoluta nulidad incapaz de satisfacer sus propios deseos, e incapaz de ser alguien que no fuera visto como un “bicho raro” en su universidad, en su vida.
Tengo la certeza absoluta de que las universidades en EEUU distan mucho de las de aquí. Tengo la impresión de que ser infeliz en EEUU es algo extremadamente sencillo. Creo que sentirse solo en Virginia es algo sencillo. Creo que en las universidades americanas todo se lleva al extremo para bien y para mal, mucho más que en España. Se endiosa a algunos alumnos, mientras se machaca a otros, que o son aislados o se aislan voluntariamente cuando sus compañeros les parecen auténticos extraterrestres. Al menos ésto es lo que nos han vendido el cine y la televisión de ese país. Cualquiera en cuanto se enteró de la noticia podía pensar que seguramente había sido un alumno que había perdido el norte y las ganas de seguir con vida. Creo que de las 32 personas que mató Cho, unas cuantas habían sido elegidas por él con premeditación (y alevosía, claro). Y algunas, en su cabeza, sin duda merecían morir con él.
Por otra parte, estas matanzas universitarias empiezan a ser normales, frecuentes y una costumbre. Incluso empiezo a sospechar que hay una especie de competición interna y velada por ver quién consigue cargarse a más gente. Cho 32, Columbine 13. Solamente en ese deseo de pasar a la historia y a la Historia al mismo tiempo se puede explicar que nuestro amigo Cho mandara a la NBC imágenes suyas posando con algunas de las armas que finalmente usó en su masacre. Cho eligió cómo quería aparecer en las televisiones y periódicos de todo el planeta. Se estremecía al pensar en que su única imagen sería una foto de carnet con gafas que usó para ingresar en la universidad. No, él se hizo su propia sesión de fotos, como quien quiere aparecer en su fotolog. Cho estaría contento si supiera que incluso han salido pequeños escritos suyos a la luz, que serán leídos por millones de personas, algo que no hubiera podido conseguir sin mancharse las manos de sangre. Cho, querías repercusión, fama y minutos de gloria. Enhorabuena.
Hay pocas cosas más peligrosas en este mundo que una persona insegura. Y no me refiero a una inseguridad a la hora de hablar en público o de tomar decisiones. Me refiero a una persona que, sencillamente, alguien que no se quiere a sí mismo. Alguien que envidia todo y a todos los que están a su alrededor de la forma más insana y perjudicial posible para sí mismo es una de las formas de ser humano más peligrosa que puede existir. La infelicidad y la envidia ciegan hasta límites insospechados por la razón. Los centros de enseñanza en cualquiera de sus niveles son un escenario perfecto para las mayores depresiones que el ser humano pueda paceder y para las mayores crueldades que pueda concebir.
En España estamos más acostumbrados a los suicidios, precisamente, porque en la tienda de la esquina no venden pistolas, sino chucherías. Y con un tocino de cielo poco se puede matar. Y aunque en nuestro país no sea imposible conseguir un arma de fuego, sin duda es algo mucho más complicado. Ahí está la diferencia. En fin, en cualquier caso, dudo mucho que yo conozca un EEUU sin armas. Seguramente dentro de unos años volverá a repetirse otra masacre similar. De todas formas, no deberíamos dejar que un árbol nos tapara el bosque. En EEUU mueren 3000 menores de edad cada año por armas de fuego. Los 32 de Virginia son solamente una triste anécdota. Y ésto es algo que no puede negar ni la propia Asociación Nacional del Rifle. Ya lo decía Óscar.
Lo mejor no es el texto en sí, desde luego, que hoy, aunque solamente haya pasado año y medio, me parece algo infantil. Lo mejor es que un año y medio después me siguen sorprendiendo y conmoviendo más o menos las mismas cosas que entonces, tras sucesos acaecidos a miles de kilómetros de distancia. El texto es realmente similar al que escribí el otro día. Será eso que llaman globalización geográfico-temporal.


y con su mejor ropa. Con su cazadora de cuero, por supuesto. A las 6:45 de la mañana se grababa en vídeo calentando su pistola, amenazando con una frase muy cinematográfica y en inglés “you will die next” (tú serás el siguiente en morir”) y despidiéndose con un “Goodbye”. Que Matti grabara las frases en inglés y no en finlandés es una clara señal de que, tras su sangrienta hazaña, esperaba una repercusión mundial.
ionados!. Y, lo que es peor, una vez que son elegidos no se sorprenden y e incluso se sienten felices y halagados, a pesar de saber que su principal cualidad para formar parte del concurso es tener una extraña profesión, ser asiático, viejo, enano, o directamente estúpido. Además, el que entra en Gran Hermano (o en otro reality) queda marcado de por vida ( e incluso póstumamente) como “el de Gran Hermano”. Dará igual lo que haga a lo largo de su existencia, ya se cambie de sexo, gane el Premio Nobel de Literatura en cinco ocasiones o cometa un holocausto. Siempre será, “el concursante de Gran Hermano“.
do también recurrirá ya que cree que no tuvo ninguna responsabilidad sobre la muerte de la niña.
El equipo inglés pagó 30 millones de libras por el delantero. La agencia Europa Press, basándose en una información de Reuters, sirvió la información a sus afiliados. Por desgracia para la agencia española y para los medios que ofrecieron la noticia, Europa Press (tal vez por culpa de Reuters) cometió una extraña y considerable errata a la hora de pasar la cifra total del fichaje de libras esterlinas a euros. Así, 
aunque no fijó multa para el portal de internet, el cual no obtiene, ni mucho menos, unas ganancias de 500 millones de euros gracias a los fragmentos de programas de la cadena dirigida por Vasile. La Justicia española
e a YouTube es un error que acabará pagando a medio plazo. Las cadenas de televisión se han dedicado, especialmente en nuestro país, a despreciar internet y a tratarlo como un medio de comunicación que no va con ellos y que apenas es una mosca revoloteando junto a su trasero. Las cadenas apenas han empezado a abrir los ojos y han renovado y modernizado, casi al unísono, sus respectivos portales en la red. Pero siguen yendo despacio, y siguen empeñadas en controlarlo todo, algo complicado en internet y a la larga contraproducente.
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