A 50 metros
Miércoles, julio 30th, 2008Leo en ADN que el Ayuntamiento ha aprobado una nueva Ordenanza Reguladora de Distribución de Prensa Gratuita en la Vía Pública. Estas nuevas normas de tan largo nombre cambiarán la forma en la que se distribuye la prensa gratis en la capital, especialmente en lo referido a la situación de los chavales distribuidores en la calle. No podrán situarse a menos de 50 metros de los quioscos o los lugares de venta de periódicos. Tampoco deberán “obstaculizar” las salidas de metros, estaciones, intercambiadores, centros comerciales y demás, que ya se forman suficientes colas de forma natural. Tampoco podrán plantarse los repartidores de prensa gratuita delante de museos o monumentos, ni en parques o jardines. Tal vez hubiéramos acabado antes si el Ayuntamiento
hubiera determinado los lugares en los que puede distribuirse prensa gratuita. Pero a los políticos les gusta más determinar los límites que concretar las libertades. El caso es que va a ser complicado que los repartidores encuentren un lugar en la ciudad que no incumpla la nueva normativa. Ya incumplen la distancia mínima determinada por la normativa algunos quioscos y puntos de venta, que en algunas calles es de 100 metros. Si la cumplieran a rajatabla, el repartidor de prensa gratuita debería estar en el punto medio exacto entre los dos quioscos (a 50 metros de cada uno) y tener la misma cintura de Kate Moss para que ninguno de los quiosqueros se sintiera ultrajado. Además, en muchos casos, en ese punto medio habrá una carretera o un edificio de viviendas en el que el anoréxico repartidor no podrá colocarse.
La normativa carece de sentido. El modelo gratuito es el normal en otros medios como televisión, radio o internet, donde el pago por ver y oír es muy minoritario. Además, decir que la prensa gratuita le quita público a la prensa de pago es como decir que los que no cobramos por sexo quitamos cuota de mercado a las prostitutas de Gran Vía. Esta medida es equivalente a que hiciera falta un aparato de televisión distinto para ver los canales gratis y los de Pay per View o a que un músico no pudiera tocar en la calle a menos de 50 metros de una tienda de discos.
La prensa gratuita y la de pago son productos diferentes, con contenidos diferentes en su planteamiento y extensión (y normalmente, calidad), y dirigidos a un público algo distinto. No tiene sentido que un gobierno del Partido Popular apruebe medidas tan antiliberales que perjudican al sector, y que demuestran un absoluto desconocimiento del mismo. Si alguien no quiere pagar un miserable euro por un periódico de 60 páginas está en su derecho de conseguir un diario más pequeño y sin cargo alguno que, como las televisiones o las emisoras de radio, vive de la publicidad.
En definitiva, la prensa gratuita es una auténtica apestada. Y lo que resulta el colmo es que sean los poderes públicos los que se inventen competencias desleales cuando son ellos, con sus televisiones gubernamentales, los únicos que compiten en desigualdad de condiciones con las demás empresas del sector.
Planteemos varias hipótesis. Imaginemos que el juez Del Olmo, que dirigió la instrucción, hubiera autorizado la destrucción de los trenes dos años después de los atentados, con la fecha del juicio por los atentados aún sin determinar. Hubiera sido una imprudencia y una injusticia para las víctimas y los acusados que no hubieran podido reclamar más pruebas si las hubieran requerido. Por suerte no ocurrió. Imaginemos por un momento que el juez hubiera ordenado la destrucción de los trenes un año después de los atentados. El juez podría pensar que había pasado suficiente tiempo y que los hechos estaban claros, y mantener los trenes tal como quedaron tras las explosiones era absurdo. Además seguro que ocupaban mucho espacio innecesariamente. Imaginemos que el juez hubiera decidido autorizar la destrucción de los trenes un mes después de los atentados. Tamaña canallada. El juez pensaría que después del supuesto suicidio de los terroristas que murieron en Leganés, los culpables estaban claros y nada quedaba por ser esclarecido. Como última hipótesis, imaginemos, haciendo un esfuerzo, que el juez hubiera autorizado la destrucción de los trenes dos días después de los atentados, en pleno 13-M, con un país triste, confuso y boquiabierto y a un día de las elecciones. No se me ocurre alguna razón para que el juez ordenara la destrucción de los trenes, casi aún humeantes, 48 horas después de aquella mañana trágica. Es una hipótesis inconcebible y exagerada, difícil de contextualizar y justificar, en la que el juez ordenaría la eliminación de las principales pruebas antes de su estudio y sin ni siquiera devolver sus pertenencias a las víctimas.
(propio de la autora). En la segunda mitad de su escrito, para criticar el manifiesto, la escritora usa argumentos de peso como que “Vitoria Gasteiz” está escrito así en todos los carteles de la autopista, o que lleva “cuatro días expresándome en castellano” y no ha conocido “el menor problema”. Dice que incluso se ha encontrado al Lehendakari y ha hablado con él en español. Admirable acto de humanidad, especialmente porque Etxebarría, como el 70% de los vascos, no habla euskera, y de no comunicarse en castellano con el lehendakari, sencillamente no hubiera podido hacerlo. Precisamente esta es la razón por la que en el País Vasco casi todas las señalizaciones oficiales y casi todos los documentos oficiales se encuentran en castellano, o, en algunos casos, en ambas lenguas. El propio Ibarretxe se puso a aprender euskera hace 10 años, solamente cuando su partido le propuso ser candidato a lehendakari. Dice Etxebarría que si quisiera que sus hijos estudiaran en castellano, solamente tendría que llevarles a un colegio concertado. Eso es como decir que para que sus hijos aprendieran ruso, solamente tendría que pagarles unas clases particulares con un nativo moscovita. Uno no tiene por qué querer o poder pagar un colegio concertado. Ella sí, que ganó el Planeta y vende sus libros como lo que son: unos churros. Finalmente la autora concluye volviendo a su argumento de que ella habla español desde Santurce a Bilbao y nadie la pega ni la escupe. El manifiesto no dice que eso ocurra, así que no entiendo su argumentación.
Vamos, el simple planteamiento (en su debilidad e infantilidad) debería avergonzar a Bordes. No se recuerda argumento más falso y torticero. No merece más mención.
uerdo con el mismo hace diez días, carece de sentido no estarlo ahora. Pero hasta tal punto llega el “rebañismo” en España, que, si el PSOE dijera que el manifiesto es magnífico, el número de suscriptores del mismo sería notablemente mayor.

de ABC es una soberana y desproporcionada estupidez propia de una pataleta de alguien que busca sacar un pellizco de una situación que se le presenta por casualidad. No hay en el mundo injurias que merezcan una indemnización de 100 millones de pesetas. Pero por pedir que no quede, claro. Y si cuela, cuela. ¿No, Zarzalejos?
La información deportiva en España es un género de primerísimo orden que se sitúa por encima de otras especialidades tan importantes como la Cultura e incluso la Economía. Es más, si a la información política, internacional y de sociedad la consideramos como “periodismo generalista”, estaríamos admitiendo más o menos tácitamente que la información deportiva es la especialidad periodística más importante por volumen de información y de negocio. Y, sin duda, la información deportiva en televisión (con las inversiones millonarias que realizan las cadenas para conseguir en exclusiva la retransmisión de casi cualquier evento) es la que más dinero mueve de toda la profesión, por mucho que cobre Ana Obregón por asistir a un plató. Nada mueve tanto dinero en los medios como el deporte. Nada. Aún así, tenemos que presenciar en algunas universidades un absoluto desprecio hacia esta especialidad periodística de primerísimo orden en un país como el nuestro, bastante “deportivo” de por sí (y cada vez más).
Este fenómeno es bastante más acusado en los periódicos catalanes, que ahora empiezan a rozar lo paranoico entrando en ese absurdo juego de “quién da más”. El tiempo dirá quién se ajustó más a la realidad, pero seguramente la recuperación del jugador finalizará en la primera quincena de agosto. El caso es que el día que un jugador del Madrid se rompe la rodilla El Mundo Deportivo dirá que tuvieron que amputarle la pierna y Sport que se teme por su vida.. Y es que una cosa es dar a los lectores lo que quieren leer y otra inventarse la realidad cuando nos conviene.

Si atendemos a sus datos mensuales, alcanza los 6 millones de usuarios únicos. As.com está alrededor de los 4 millones de usuarios únicos, mucho más cerca de Marca.com de lo que estaba hace unos pocos años. Si nos fijamos en los usuarios únicos diarios de los que presume Marca.com en su cabecera, sus cifras estarían igualando al medio de información en castellano más seguido del mundo: Elmundo.es. Y en número de visitas totales, Marca.com ganaría ampliamente a la versión digital del diario de Pedro J.
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