Archive for the ‘Televisión’ Category

Los insultos que quedan impunes

Domingo, agosto 22nd, 2010

Hoy he visto ‘La Noria’. No debería hacerlo, pero siempre me pillan. Cierto es que en la caja tonta (que ya ni es caja) no hay mucha competencia y siempre queda la posibilidad de apagarla, pero no lo he hecho. Siempre me engatusan con invitados interesantes como el de esta noche: Tomás Gómez. Siempre lo plantean todo como un programa serio, y al final siempre acabo picando. La Noria es un circo, y a menudo van payasos…

El caso es que estaba hoy el habitual tertuliano Enric Sopena. Dicen por ahí que gana 3.000 euros por programa, aunque yo no me lo acabo de creer. Estoy convencido de que por una quinta parte de esa cantidad, también se sentaría en la mesa de debate de La Noria. Pero en televisión hay tanto dinero que las cadenas lo tiran en grandes cantidades, así que no me extrañaría que el rumor fuera cierto.

Sopena no ha sonreído esta noche tampoco. Creo que no lo hace desde 1993 por lo menos. Esta noche estaba en su estado natural: cabreado. Ha discutido la forma de entrevistar a Tomás Gómez de la periodista Isabel Durán en pleno directo. Luego, cuando ha llegado a la mesa de debate con otros cinco contertulios, ha discutido el lugar en el que estaba sentado Melchor Miralles. Al canoso periodista le parecía que Miralles no debía estar sentado en el mismo lado de la mesa que él si éste no compartía su opinión. Jordi González le tuvo que aclarar que los invitados podían sentarse donde quisieran y no donde a él le apeteciera.

Aznar, “terrorista de Estado”

El tema del día era la polémica visita de Aznar a Melilla y la actuación del Gobierno en el conflicto. Sopena siempre presume de tener sólidos argumentos, y a menudo acusa a sus contrincantes (dialécticamente hablando) de recurrir al insulto fácil. Hoy él tenía la lengua bastante suelta. Además, el tema Aznar, en cualquiera de sus formas, le irrita bastante. Cuando se ha visto algo agobiado ha recurrido a sus temas favoritos, y totalmente de actualidad: la Guerra de Irak, y el 11-M. No han venido mucho a cuento, pero él se ha quedado realmente satisfecho. Se le ha ido calentando la boca según veía que perdía el debate en el que, todo hay que decirlo, estaba en minoría. De repente, de lo más profundo de su garganta ha salido un Aznar “es un terrorista de Estado”, algo que para la mesa había pasado desapercibido, excepto para el peculiar Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del primer Gobierno de Aznar. Rodríguez preguntó en repetidas ocasiones a Sopena por el apelativo y éste, lejos de retirarlo, lo repitió. Melchor Miralles aprovechó entonces para recordarle que en nuestro país, los únicos que han sido condenados por terrorismo de Estado han sido del Ministerio de Interior de Felipe González. Sopena siguió sin retirarlo, quedando el tema ahí. Para despedir la tertulia, el director de El Plural, siguió con los descalificativos al tildar de “racista” a su compañera Isabel Durán, a la que tenía hoy entre ceja y ceja. La periodista terminó indignada y pidiéndole explicaciones al supuesto moderador, Jordi González, y al propio Sopena que lo retiró, aunque advirtió que lo había dicho “sin ánimo de ofender”. Miedo me da el día que diga algo con ánimo de ofender.

Hace no mucho tiempo comentaba por aquí la que se montó después de que el contertulio habitual del programa de Intereconomía ‘El Gato Al Agua’, Eduardo García Serrano, en otro calentón, llamara “guarra” y “zorra” a Marina Geli, Consejera de Sanidad de Cataluña. Tal fue la polémica, que se llegaron a exhibir y a discutir las imágenes en una de las salas del Congreso. Y tal fue la polémica, que el Ministerio de Industria abrió expediente a Intereconomía por las declaraciones del invitado. Era obvio que tarde o temprano otro insulto volvería a aparecer en pantalla.

Valoremos ambos calificativos. ¿Qué es peor, ser una zorra o un terrorista de Estado? ¿Ser un poco ligerita de cascos o incluso acostarse con hombres a cambio de dinero o bien cometer actos terroristas y asesinatos valiéndose de dinero público y del aparato logístico del Estado? Creo que es evidente qué es más ofensivo.

Si insulta la izquierda nunca ocurre nada, y encima Aznar es el gran sparring de este país, sobre el que se pueden decir (y se dicen) todo tipo de barbaridades sin que pase absolutamente nada. De Eduardo García Serrano fue noticia de profunda indignación para muchos que siguiera siendo contertulio de ‘El Gato Al Agua’. La semana que viene Sopena volverá a ‘La Noria’ a injuriar y a calumniar a alguien, y sus palabras se las llevará el viento. Y a nadie extrañará.

No creo que ocurra nada, pero espero que, por un mero acto de justicia, el ex presidente Aznar tome cartas en el asunto y demande al señor Sopena, como hizo la Consejera de Sanidad de la Generalitat catalana con Eduardo García Serrano. Espero también que la polémica ocupe cientos y cientos de entradas de blogs y de noticias en los periódicos como ocurrió con los insultos del contertulio de ‘El Gato al Agua’. Espero que Industria abra un nuevo expediente a Telecinco, como hizo con Intereconomía. Marina Geli dijo “perdono al tertuliano pero nos veremos en los juzgados”. ¿Dirá algo Aznar?

Imagen: Telecinco

Disparos y pitidos

Viernes, junio 11th, 2010

El veterano programa Primer Impacto, emitido por la antigua Galavisión y otras cadenas americanas, y que actualmente realiza Univisión, se ha dedicado durante más de una década a demostrar lo inseguro y corrupto que es un país como México.  Esta semana nos ha ofrecido en exclusiva un vídeo de la muerte del chico mexicano en la frontera. Suceso que tras el ataque de Israel a la flotilla humanitaria, completa unos últimos 10 días de muertes injustas en situaciones polémicas, con probables abusos de poder de por medio. Y con Israel y EEUU como responsables.

Volviendo al incidente de la frontera americana, veamos el titular de El Mundo:

“Agentes de EEUU matan a un niño mexicano que jugaba en la frontera.”

El titular al final no se ha ajustado a la realidad del todo, pues el niño no estaba jugando, sino cruzando ilegalmente la frontera, y el policía se acercó a impedirlo, consiguiendo retener a uno de los chavales. Entonces los niños comienzan a tirar piedras (seguían jugando, dirán algunos) contra el policía fronterizo, con el fin de liberar a su compañero. Finalmente, en un acto absolutamente desproporcionado, el agente decide defenderse sacando un arma y disparando contra uno de los jóvenes. A su cabeza. Aquí el vídeo:

El paralelismo moral entre este suceso y el ocurrido con la flotilla que iba de camino a Gaza es sorprendente. Probables defensas desproporcionadas frente a cuchillos (que matan) y piedras (que pueden matar o herir gravemente). Inocentes no tan inocentes que mueren a manos de profesionales que hacen su trabajo, y que no dudan en sesgar vidas en supuesta defensa propia. Incidentes difíciles de valorar desde la distancia, desde el burladero. Realmente, nada nuevo. Nada que no haya sucedido antes en otros lugares, en otros momentos difíciles, en otras fronteras complicadas.

Lo peor de todo, el ridículo pavor de Primer Impacto por los insultos, censurados por exagerados pitidos, y la más absoluta normalidad ante las imágenes de un tiroteo mortal o un cadáver caliente caído en el suelo, cuyo primer plano sería más valorado por los periodistas que un plano alejado. Educación ante todo.

No saber y ganar

Domingo, enero 10th, 2010

Si hay un programa emblema de La 2 ese es, sin duda, Saber y Ganar. Más de una década a diario en antena justifican ese título de programa símbolo, cuya notoriedad se sustenta tanto en su longevidad, como en su amplia y fiel audiencia y su contenido de concurso cultural (género casi extinto) de cierto nivel, propio de una cadena de televisión pública. Precisamente, si algún sentido tiene que existan medios de comunicación de índole estatal es que sean una alternativa de servicio público al ciudadano, lejos de los programas de las televisiones privadas que seleccionan sus contenidos en base a los índices de audiencia.

 

Saber y Ganar ha introducido ciertos cambios en su dinámica, sin duda en busca de una mayor aceptación entre la audiencia. Entiendo que sus creadores tengan miedo a encasillarse, a acomodarse a un formato que les viene funcionando bien demasiado tiempo. Es comprensible que se introduzcan nuevas pruebas, nuevos juegos, novedades que sorprendan a la audiencia antes de que se adormezca su fidelidad. Pero no es aceptable que estos cambios condicionen el nivel cutural del concurso ni el índice de justicia del juego. La primera prueba originalmente era una ronda de preguntas al aire, que debía contestar el concursante sin pista alguna, y que en ocasiones resultaba realmente complicada. Ahora se ha convertido en una ronda de preguntas en las que el concursante y el espectador tiene dos posibles respuestas. Prácticamente un ridículo cara o cruz en el que todos los concursantes acaban obteniendo similares puntuaciones. Sí, ahora el espectador no se queda boquiabierto y a dos velas, como ocurría anteriormente en muchas ocasiones por la dificultad de las preguntas. Si los guionistas del concurso querían aumentar la participación del espectador en sus casas, sin duda lo han conseguido. Pero a costa de rebajar la exigencia del juego a niveles más populares y comerciales.

Otro cambio introducido, supuestamente en favor del dinamismo y la emoción del concurso, es una nueva ronda eliminatoria en la que entra en juego el concursante que ha mostrado menos conocimientos culturales en las primeras pruebas, en la que entra en juego una cantidad de puntos (y dinero) desproporcionada en relación al resto de las pruebas, y que prácticamente anula todas las pruebas anteriores. Esta novedad, que sí introduce un margen de imprevisibilidad mayor, acaba con el más mínimo sentido de justicia que sí tenía el juego hasta ahora. En la búsqueda por añadir algo de vértigo en el espectador antes de que comience su siesta, ha aumentado la influencia del azar y se ha convertido el resultado final en prácticamente un mero sorteo que poco tiene que ver con los méritos que desmuestran los concursantes.

En los últimos años la tendencia habitual de los concursos ha sido la de eliminar todo lo posible los contenidos culturales de los mismos. La llegada de concursos como Allá tú (y su indudable éxito), en los que el azar determina totalmente los resultados de cada concursante, hacían presagiar que las productoras harías esfuerzos por infantilizar los pocos concursos que quedaban en nuestras pantallas. A esta tendencia se han unido tanto programas nuevos, como otros veteranos (como La ruleta de la suerte), que han rebajado aún más si cabe el nivel cultural y didáctico de sus pruebas, adaptándolas a los gustos del gran público, presumiblemente más necio cada día que pasa. Que ahora Saber y Ganar, el programa de más exigencia cultural de nuestra televisión,  se una a esta corriente de idiotizar lo que aparece en pantalla supone una profunda decepción. Especialmente porque el espacio de Jordi Hurtado es un programa necesariamente dirigido a una minoría (aunque sea relativamente amplia), que se financia con dinero público, y al que no debería preocuparle tanto llegar al gran público.

Los cambios introducidos en Saber y Ganar son propios de un programa que empieza a perder identidad y personalidad. Que se ve a sí mismo como un extraño en la parrilla, y que se deja arrastrar por la audiencia del mismo modo que Redes buscaría al gran público cambiando la neurociencia por Belén Esteban. ¿Se lo imaginan? Cualquier día.

La mala educación

Jueves, noviembre 12th, 2009

Vaya por delante que soy acérrimo fan de don Florentino Pérez y que si por mí fuera sería presidente vitalicio del Real Madrid, independientemente de los resultados deportivos y de los avatares del azar del fútbol. Es bueno poner las cartas sobre la mesa desde el principio.

Cuando un medio de comunicación tiene la suerte de poder recibir a uno de los personajes a los que más ganas tiende a preparar una entrevista incómoda, incisiva, con preguntas trampa y demás. Pero el entrevistado debe tener derecho a expresarse y a defenderse y a que sus palabras le pongan en el lugar en el que buenamente merezca.

El pasado martes el señor Pérez tuvo que sufrir en Cuatro una de las entrevistas más bochornosas que se recuerda haber visto en televisión. Sus autores, Manuel Carreño y Manolo Lama, haciendo los nada manidos papeles de poli bueno y poli malo, sometieron a un preparadísimo y ridículo careo dos contra uno al mandatario blanco en el que se traspasó repetidas veces la barrera del buen gusto y en otras tantas las de la mera buena educación. Especialmente incorrecto fue Manolo Lama, que no dudó en erigirse como mamporrero mayor y protagonista de una entrevista en la que él era el entrevistador.

El equivocado papel de Lama fue evidente desde el principio cuando, a diferencia de Carreño, no se puso de pie para recibir a Florentino Pérez. Aparte, las dos veces que se dieron la mano, Lama de forma consciente optó por no mirar a la cara al mandatario blanco. A partir de ahí preguntas en general impertinentes y a menudo absurdas, como que si su buena fama se debía a su presidencia de ACS. La entrevista se vio aderezada por vídeos vergonzosamente sesgados y con un nulo gusto o sentido del humor que no hicieron más que añadir todavía más interrupciones al habitual calmado discurso del mandatario blanco. Uno de los momentos más lamentables fue en el que Lama, preguntó en tres ocasiones, y con claro y aumentativo tono de exclamación (casi de reproche) si sería un fracaso que el Real Madrid no obtuviera ningún título esta temporada, algo que Pérez contestó negativamente en todas las ocasiones, intentando argumentarlo. Un periodista no puede usar un recurso tan cutre cuando, tras una pregunta con trampa, la respuesta no es la que él espera. Lo más que consiguieron en Cuatro con una entrevista tan agresiva fue que al presidente se le escapara un ”joder”, y que terminara no haciendo caso a ninguno de los gags que le proponían (cuyo único fin era humillarle en lo posible) y diciendo que no contestaría a más preguntas de Manolo Lama. Por último, Florentino les reprochó que no le hubieran permitido hablar y les expresó su malestar ante lo que él consideró “una grosería”. Adjunto la parte final de la entrevista.

 
Por la noche el programa de Intereconomía Punto Pelota contactó telefónicamente en directo con Julio Pulido, editor del informativo de Cuatro, que al ser preguntado por la ética de la entrevista no dudó en defender a capa y espada lo que habían hecho Lama y Carreño. Pulido, en su propia defensa, dejó caer frases tan demagógicas como “la entrevista ha dejado muchos titulares”,  ”el periodismo no falta al respeto y tiene la libertad de hacer las preguntas que estime oportuno” o que “a Florentino no se le ha faltado al respeto”, las cuáles, según sus teorías, serían redundantes.

Es evidente que el programa que hacen Lama y Carreño está bien realizado o que Manolo Lama es un excelente comentarista, un narrador radiofónico de partidos de primer nivel. Pero es evidente que en esta ocasión no ha sabido hacer una entrevista incisiva, ni asumir su papel de periodista, ni dejar a un lado sus amiguismos, sus forofismos y sus rencores. En Cuatro no han distinguido entre la tertulia de bar y un programa de televisión con un invitado de una determinada edad y una cierta categoría (que nada tiene que ver con Belén Esteban) y al que la cadena debe estar agradecido por su presencia. Probablemente Lama esperaba salir a hombros después de la que probablemente haya sido la primera entrevista incómoda que se le ha hecho a Florentino Pérez. Pero se le fue la mano, mezclando las formas y los fondos y evidenciando una extrema falta de educación y una posición tan radical como detestable que el público y la crítica ha condenado casi con unanimidad. Y si en Cuatro esperaban ensuciar la imagen del presidente madridista y conseguir la repercusión de la que presumía Pulido por la noche, sin duda se quedaron a medias. Pues aunque consiguieron un gran eco entre los aficionados, han tenido que soportar una montaña de quejas y críticas que no son más que el precio de un error propio de fanáticos hablando entre cervezas o de niños jugando a hacer televisión. 

Tal ha sido el clamor, que finalmente han tenido que tragarse su orgullo y su forofismo de guerrilla y pedir disculpas en directo a los espectadores y al propio Florentino Pérez. Por desgracia, las disculpas resultaron demasiado falsas, de guión y una mera respuesta a las exigencias que vienen tanto de arriba como del público. Pero, a riesgo de equivocarme, sospecho que tal como funcionan las cabezas de Lama o de Pulido, en Cuatro están convencidos de que hicieron bien su trabajo, de que Florentino lo merecía y de que la próxima vez que acepte su invitación (si la acepta) le pondrán un gorro con orejas de burro y le tirarán un bote de pintura al rostro. Y luego tal vez pidan disculpas con la boca pequeña.

Problema de ellos

Martes, noviembre 10th, 2009

Decía hoy el Gran Wyoming que si los extraterrestres llegaran una noche a la Tierra y se fijaran en nuestra mayor herramienta de comunicación, la televisión, sin duda huirían aterrados al enfrentarse a todos los concursos de llamadas telefónicas que inundan nuestras cadenas. Es probable que así fuera. Todas las cadenas privadas se rinden a la tremenda productividad de los concursos telefónicos de madrugada lo que sin duda es un pequeño problema para los que no planchamos la oreja antes de bien tarde. Lejos quedan los programas con cierto contenido más allá de concursos de mentira o teletiendas, como los debates sin final concreto de La Clave o los partidos de la NBA con Andrés Montes (que en paz descansa) y Antoni Daimiel. Sin ellos el baloncesto, para quienes no nos gusta, no es lo mismo.

El zapping acompaña a mi soledad nocturna. Suelo recurrir a los canales 24 horas de los realities, que hacen bastante compañía. Por desgracia, cuando pasan las semanas, los concursantes de Gran Hermano ya están aburridos de sí mismos y tienden a acostarse pronto. No tienen nada nuevo que contarse. Los concursantes de Fama, para los que la exigencia física es alta, también suelen tener unos horarios discretos. En mi monotonía nocturna me he topado esta toma excelente y perfecta con cámara de visión nocturna. Un plano eterno de una de las concursantes (Fátima Pérez según la web del programa) que, simplemente, duerme (remangada). Todo un Show de Truman. Toda una evocación del 1984 de George Orwell. El plano fijo y en directo de una persona que duerme. Algo impensable hace apenas una década. Me imaginaba a sus padres viéndola dormir, embobados, toda la noche. “Oye Mari, ven que sale la niña”.

Probablemente nunca nadie vio a Fátima dormir mejor, con esa paz y esa luminosidad en blanco y negro que dan los infrarrojos. No es la mejor compañía nocturna ni el mayor entretenimiento televisivo de la historia, pero es mucho más puro y sincero que los concursos telefónicos. Es un oasis de verdad entre tanta mentira en forma de timo televisivo. Telerealidad al más alto nivel y aburrimiento (por mi parte) también al más alto nivel, para qué negarlo. Pero el caso es que si vinieran los extraterrestres una noche y vieran la imagen de Fátima durmiendo en la televisión y salieran corriendo, sin duda sería, como dice el sms que casualmente acompaña la imagen, problema de ellos.

Cuando los filtros fallan y el famoso queda en evidencia

Miércoles, octubre 14th, 2009

En la prensa española abundan los escritores incapaces de redactar dos frases seguidas de una forma medianamente correcta. La gran mayoría de las firmas de opinión en España pasan por el filtro de correctores que rehacen sus columnas de una forma mucho más drástica de lo que la mayoría de los lectores creen. Las firmas ponen su nombre popular y su rostro conocido en la parte superior del texto, que dé un aparente mayor peso a la columna de opinión. El lector se forma, de esta manera, una falsa imagen de las capacidades redaccionales del que firma el artículo, cuando en realidad apenas ha escrito torpemente un par de ideas que quiere expresar en el texto y que otra persona acabará dando forma. En ocasiones, estos filtros fallan por cuestiones de tiempo, por un descuido, o por ignorancia de los responsables del medio. Así, el texto original acaba apareciendo publicado en el medio, para sonrojo de cualquiera mínimamente alfabeto.

Esta semana encontramos en la prensa un ejemplo palmario de firma importante con notable incapacidad para redactar algo legible. En la contraportada del diario Público del pasado domingo 11 de octubre encontramos un artículo firmado por el Gran Wyoming, presentador de La Sexta. Dicho documento se titula “El idiota mira al dedo”, y en él el autor carga contra la trama corrupta vinculada al PP y que conocemos como “caso Gürtel”. Se trata de un texto de 270 palabras, compuesto por (atención) ¡cinco oraciones!. Una de ellas consta de 140 palabras, siendo probablemente la oración más larga que se haya publicado en prensa escrita en la última década:

Y eso es lo que pretenden los señores del PP y sus corresponsales adictos que hagamos cuando sale a la luz a qué conduce entender la patria como una SL, desprestigiar sistemáticamente lo público desde el poder, mutar en propietario cuando se es mero gestor, y hacer tabla rasa de los servidores del Estado, jueces, policía, fiscales, etc., acusándoles de corruptos acosadores y negándoles la potestad moral para ejercer las funciones de administración de Justicia e implantación del orden, que nunca se hizo tan necesario como en esta fechoría colectiva en la que participan los máximos responsables del Partido Popular, los mismos que pretenden gobernar España, su ama patria, su querida finca, su infinita ubre, su expropiado solar en el que siempre acaba naciendo la mala hierba que por más que se arranca rebrota clamando a gritos Justicia y Libertad.

El uso del punto no parece ser una de las aficiones del señor Wyoming.

Veamos la tercera oración:

Estos hijos de Berlusconni que reivindican la coraza de los votos como capa de superhéroe que les convierte en intocables olvidan que la pasta que roban es también de los que no les votamos, y que, mereciendo tanto respeto como ellos, desde la legitimidad que otorga el sentido elemental de la honradez, exigimos que se marchen, que levanten las tapas de la cloaca y dejen de formar en círculo cerrado pretendiendo ser víctimas de un ataque generalizado e incomprensible por parte de las fuerzas del mal.

El Primer Ministro de Italia lleva una sola “n” en su apellido y la expresión “la pasta que roban es también de los que no les votamos, y que, mereciendo tanto respeto como ellos…”. ¿Como quiénes? Aunque se sobreentiende que se refiere a los (malos, malísimos) que sí les votan, la construcción de la oración es, nuevamente, errónea.

Tampoco la cosa mejora en la cuarta oración:

Dejen de jugar a la responsabilidad señalando a los segundones, fueron Camps, Ana Botella, y los demás de la camarilla, los que impusieron y abalaron a Don Vito y sus colaboradores.

Aquí es evidente la ausencia de un punto después de “segundones” que dé algo de sentido al asunto. De Bachillerato.

Cuatro de las cinco oraciones tienen algún error sintáctico o de puntuación que las hace, sencillamente, ilegibles (aunque podemos intuir lo que nos quiere decir, claro). El doctor Wyoming, que seguro que como médico es infinitamente mejor que como redactor, engancha oraciones subordinadas hasta el infinito, cayendo en un error muy típico de quien cree que se escribe como se habla. Y lo que nos ofrece el presentador no es más que un discurso exaltado que encantará a los fanboys socialistas y que leído con voz de mitin llegaría a quedar hasta medianamente bien. Tantos errores en tan pocas líneas evidencian que nadie revisó este texto de la pluma de Wyoming, que debería dedicarse (como tantos otros) a lo que sabe hacer, ya sea a la Medicina o a presentar programas de televisión.

Imagen: La Sexta

El miedo como único argumento

Jueves, mayo 21st, 2009

Tibia campaña para las elecciones europeas la que nos toca vivir. La derecha dando bandazos sobre el aborto y la economía, y alejándose de forma sutil de la posición de centro derecha que tanto intentó trabajar en el pasado. Ahora y desde hace algún tiempo el PP se resume en dos posibles posiciones: de connivencia con el PSOE (entonces son unos cobardes) o de oposición frontal a alguna de las medidas socialistas (entonces son unos carcamales). Su ideario es prácticamente inédito, y tiende más al oportunismo que a las ideas fijas y los principios inamovibles. Su posición frontal contra la nueva Ley del Aborto está calculada en réditos políticos. Como su enfrentamiento con el PSOE en cuestiones económicas que, no por ello menos justificado, surge de un calculado beneficio electoral infinitamente mayor que el de arrimar el hombro.

Mientras tanto, el PSOE presenta su campaña electoral para las europeas, con la que busca orientar al Partido Popular en su camino perdido, y de paso hacer amigos:

Este anuncio, cuyo mensaje es tan ridículamente infantil y simple como efectista, recupera el uso del miedo a la extrema derecha que el PSOE llevaba unos meses sin utilizar. Los socialistas habían estado cómodos en el poder hasta que llegó la dichosa crisis económica que se llevó por tierra la supuestamente intachable imagen de Zapatero. Es ahora el mejor momento de sacar la artillería pesada: xenófobos, homófobos, ultra-liberales, curas, pijos, empresarios, anti-ecologistas… Si no votas, puede que ellos, enemigos del progresismo, la paz, la libertad y las buenas costumbres, ganen las elecciones y gobiernen Europa. Supongo que el mensaje calará en los sectores menos intelectualmente exigentes, fanáticos de dividir el mundo en buenos y malos, trabajadores y empresarios, ateos y creyentes, pobres y ricos. En definitiva, el anuncio solamente usa el recurso del miedo y el desasosiego para movilizar al electorado más asustadizo, que abunda bastante entre la izquierda que siempre cree en un mundo mejor. Y todo ello sin dar un sólo motivo para votar al PSOE, que no sea el evitar que esta serie de engendros sobreactuados que aparecen en el vídeo puedan imponer sus ideas en nuestro querido continente. Pero lo cierto es que, al menos en España, ningún partido mínimamente mayoritario representa a estos individuos.

Nunca el Partido Popular ha dicho que los inmigrantes nos roben el trabajo, que en Europa haya sitio para una sola religión, que la Sanidad deba ser privada, que los homosexuales sean unos enfermos, que el despido deba ser libre o que deba instaurarse la pena de muerte. Es más, el Partido Popular ha gobernado durante ocho años este país, y ni ha prohibido la entrada legal de inmigrantes, ni ha prohibido religión alguna, ni ha privatizado la Sanidad, ni ha ingresado a los homosexuales, ni ha hecho que el despido sea libre, ni ha instaurado la pena de muerte. Ni ha hecho nada porque esto ocurra cuando ha gobernado, ni ha mostrado su público deseo de que sucediese algo semejante cuando ha estado en la oposición.

Algunos pensarán que, aunque ningún partido represente lo que el vídeo expone, las personas que allí aparecen representadas (que existir, existen) sí votarían al PP. Es posible. Pero que un asesino en serie, un pederasta o un tipo que crea que los elefantes vuelan voten al PSOE no quiere decir que representen los valores o ideales del partido al que votan. El Partido Socialista no es un partido de asesinos en serie, pederastas o tipos que creen que los elefantes vuelan. Los votantes no representan a sus partidos. Son los partidos los que se representan a sí mismos, y los votantes, infinitamente heterogéneos, los que delegan su cuota de poder en una u otra formación política por las razones que a cada uno le vengan en gana.

Dentro de la frivolidad y el estereotipo barato que empapa todo el vídeo, tampoco tiene sentido alguno meter en el mismo saco a un neonazi que a un empresario que desea el despido libre o que a una mujer que está a favor de la pena de muerte (como tantos millones de personas de diferentes democracias occidentales). Pero así funciona la maquinaria de pensamiento socialista, sin existencia alguna de grises. Si no estás con ellos, estás contra ellos y encima eres una mala, malísima persona.

Aparte, la comparación de política y deporte con la expresión “este partido”, dice poco en favor de la madurez de miras socialista. Y, encima, el vídeo expone argumentos sobre competencias que en su mayoría dependen de cada país y no de la Unión Europea. Pero total, lo que importa es el miedo, el pavor, la inseguridad, Goebbels y el regreso del doberman. En resumen, cuando no hay argumentos, mejor acojonar un poquito.

Bromas de mal gusto

Martes, abril 21st, 2009

Adelantaba anoche el presentador y director de `El Gato al Agua’, Antonio Jiménez, que un reportero o actor o colaborador del nuevo programa de Manel Fuentes (aún por estrenar en La Sexta) había sido detenido por haber simulado un atraco en una tienda de la capital madrileña. El actor había acabado en la Comisaría de Chamartín, al parecer. Algunos miembros de la mesa del programa no creyeron que un periodista hubiera sido capaz de tal barbaridad, pero el presentador insistió en que sus fuentes eran fiables. Esta mañana la noticia era confirmada por varios medios como El Confidencial Digital o Vertele.

Al parecer, los empleados del establecimiento cerraron la tienda y llamaron a la Policía al ver que un tipo con una media en la cabeza y la mano escondida en un bolsillo (simulando llevar un arma) merodeaba por el exterior de la tienda. Directivos de la productora del programa han tenido que dar explicaciones en dependencias policiales.

Algunos verán esta broma como una más de tantas a las que nos tiene acostumbrados La Sexta. Vertele lo definía como una “gamberrada”. Y sí, no es nada nuevo, salvo por un matiz. Simular un atraco no es ninguna broma, sino un delito y un peligro. Solamente hay que tirar un poco de memoria y de hemeroteca.

El 18 de enero de 1977 perdía la vida el jugador de fútbol italiano Luciano Re Cecconi. Contaba el gran Julio César Iglesias (uno de esos pocos periodistas que sabe mucho de varias cosas) en las páginas de El País que Re Cecconi era “un cuerpo que se ha ganado un sitio en la morgue como premio a una estupidez”. Y así narraba los acontecimientos que desembocaron en la absurda muerte de una de las estrellas del campeonato italiano en los 70:

“En estos momentos ya se conocen los detalles de la muerte de Luciano Re Cecconi. El hecho es que él y su compañero Ghedin decidieron gastar una broma a un amigo de ambos, el joyero romano Bruno Tabocchini. Entraron en su joyería y Ghedin dijo: «Arriba las manos; esto es un atraco», sin reparar en un detalle fundamental: el joyero estaba de espaldas. Ni Ghedin ni Cecconi se habrían hecho nunca la inequivoca reflexión de que esas son, precisamente, las siete palabras que pueden transformar al dueño de una joyería en el hombre más rápido del mundo. El señor Tabocchini se volvió a toda velocidad, mientras desenfundaba su pistola «Walther». En un instante, apuntó a Cecconi y, como dicen todas las novelas del Oeste, le llenó de plomo el corazón.” La víctima de la broma, el joyero, fue absuelto por “legítima defensa real”.

En definitiva, hay bromas y bromas. Y aunque la vida del actor del programa de Fuentes sin duda no corrió peligro, lo mismo pensó Re Cecconi cuando gastó aquella broma a su amigo el joyero. Como decía Iglesias: “En ocasiones como ésta creemos descubrir cuánto margen de azar [hay] en sucesos que consideramos tan transcedentes como la muerte [y] la poca distancia que separa una sonrisa de un tiro al corazón.”

La duda surge ahora al pensar que, o bien los guionistas del programa de Manel Fuentes fueron unos inconscientes al ocurrírseles semejante broma, o bien el programa buscaban el efecto de provocación que ha conseguido, y la repercusión en los medios que también ha conseguido, antes incluso de su estreno. En ese caso estaríamos hablando de unos sinvergüenzas, en el sentido más literal del término. Espero que fuera lo primero, porque la idiotez es siempre mucho menos retorcida, aunque a menudo resulte igualmente peligrosa.

Las demandas que Telecinco nunca debió interponer

Martes, abril 21st, 2009

Hace mucho tiempo advertí sobre las consecuencias negativas que tendrían para Telecinco las decisiones de su Consejero Delegado, Paolo Vasile, en cuanto a su supuesta protección de los derechos de autor de su cadena. Contaba aquí que Telecinco se había empecinado en demandar a todo aquel que usara un solo segundo de las imágenes que emitía en antena. Corría septiembre de 2008 y, tras una decisión judicial bastante triste, el portal de vídeos en internet más importante del planeta, YouTube, debía retirar de sus páginas todos los vídeos de la cadena de Fuencarral. Ese mismo mes, un juez ordenaba a La Sexta dejar de emitir imágenes de Telecinco, lo cual solamente venía a añadir más leña al fuego en el que Vasile estaba cocinando a la cadena que dirige en su propio jugo. La Sexta aguantó la sentencia hasta que sus abogados recomendaron dejar de emitir imágenes de Telecinco, y así lo hizo, exactamente, el 11 de noviembre de 2008, quedando notablemente dañados programas como ‘Sé lo que Hicisteis’ o ‘El Intermedio’. Aquel martes 11 de noviembre, Telecinco alcanzaba un 20,3% de share.

Hoy, meses más tarde, el panorama televisivo ha cambiado notablemente. Telecinco, que venía siendo la auténtica líder de audiencia durante un lustro, se ve sumida en una doble crisis de ingresos económicos y audiencia. Hoy Telecinco apenas alcanza un 15% de share y, lejos de ser una cadena líder, lucha por ser la tercera o cuarta opción de los espectadores. En mi opinión, uno de los máximos culpables de la situación de la antigua “cadena amiga” es el propio Paolo Vasile y su arcaica manía por preservar las imágenes de su canal.

 

En octubre de 2008, la cadena de Vasile toca su techo, y muestra un crecimiento de dos décimas respecto al mes anterior, alcanzando un 18% de share. Un resultado espectacular para los tiempos que corren. Ahora vemos en el gráfico la progresión de Telecinco desde el momento en el que aplican las demandas contra YouTube y contra La Sexta en noviembre de 2008. Desde este mismo momento, el hundimiento en audiencia de la cadena de Fuencarral es tremendamente acusado, y ni siquiera la edición de Gran Hermano es capaz de frenar la caída libre que sufre la emisora durante todo el invierno, a pesar de no realizar inicialmente grandes cambios en su programación.  Telecinco pasa de un 18% en octubre de 2008 a un 15% en marzo de 2009, un 14,3% en el acumulado del mes de abril hasta el día 20 (que probablemente no cambie mucho hasta final de mes).

A todo esto hay que añadir que los programas de Telecinco que más audiencia perdieron fueron aquellos que más éxito tenían en YouTube, y aquellos más criticados en los programas de La Sexta. Por ejemplo, ‘Está Pasando’, uno de los principales objetos de crítica y mofa de ‘Sé lo que Hicisteis’, acabó siendo cancelado después de año y medio en antena, y después de ser reubicado en distintas franjas horarias, tras un cambio de presentadores y tras obtener unos paupérrimos datos de audiencia. Su eliminación de la parrilla resultaba impensable en noviembre de 2008, y su hundimiento vino después de que La Sexta dejara de emitir imágenes del programa. Por su parte, en YouTube, copaba casi todos los puestos de vídeos más vistos del día, lo que alimentaba aún más su éxito en internet.

Hoy Telecinco es menos cadena que hace medio año. Terminó 2008 con un descenso en sus beneficios del 40,2%, y 2009 seguramente, y salvo milagro, será un año aún peor. Alguien dijo una vez que no importaba que hablaran bien o mal de uno, sino que lo que importaba era que hablaran. Aplicado a televisión, estamos hablando de posicionamiento, de repercusión y de presencia. Al fin y al cabo, de importancia. Algo que La Sexta y YouTube regalaban a Telecinco y que Vasile no supo ver. Ahora lo está lamentando, aunque eso sí, con una renovación de su contrato por cinco años en los que tendrá tiempo de corregir sus errores y levantar la cadena, o simplemente, terminar de hundirla.

‘La Tribu’ aún no llega a muchedumbre

Sábado, abril 18th, 2009

Volvió en la noche de ayer Javier Sardá a un programa nocturno en directo tras el final de Crónicas Marcianas hace unos cuatro años. La expectación que había levantado a su alrededor ”La Tribu” pronto se calmó cuando los espectadores pudimos comprobar que todo se parecía bastante al extinto late show marciano. Desde el propio decorado, a los efectos sonoros, pasando por gran parte de la dinámica del programa, olían a repetido, a antiguo, a remix a refrito. Supongo que si vuelves acompañado de tus dos máximos estandartes (Carlos Latre y Boris Izaguirre) es normal que intentes hacer un programa similar al que hacías antes. Entre otras cosas porque ni Latre ni Boris saben hacer prácticamente otra cosa que no hayamos visto ya. Y, además, son tan buenos en lo suyo como poco novedosos. La presencia de Mercedes Milá iba a ser en teoría la aportación más fresca de “La Tribu”, pero por desgracia su papel fue bastante mejorable. Milá no estuvo cómoda en ningún momento, y aunque no se defiende del todo mal en la improvisación, está muy lejos de ser una reina del humor.

El programa consistió en una alternancia de entrevistas en directo y sketches grabados de nula calidad, interés o gracia. Las entrevistas sí cumplieron su cometido, especialmente la de Risto Mejide, que desmontó varias de las burdas estrategias que usó Sardá para ganarse a la gente. También fue entrevistada la ex-ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, primero en un vídeo grabado y luego en directo. La entrevista buscaba ser graciosa, y dar un empujón a la imagen pública de la política del PSOE. Así que todo se redujo a un masaje en directo con preguntas amables, en las que lo único que se achacó a la socialista (y siempre entre risas) fue su deficiente uso del lenguaje. Lo que Sardá olvidó en su intento por acercar a Magdalena a los altares fue la desastrosa gestión de la ex-ministra que perjudicó a todos los ciudadanos de este país. De paso, se aprovechó la entrevista para criticar al gobierno de Aznar con una foto de Álvarez Cascos. Algo absolutamente inaudito 5 años después de que el PP haya salido del Gobierno.

Hubo una tercera entrevista, medianamente simpática, pero algo lenta y de menos interés con la actriz Amaia Salamanca y en la que participaron aparte de Sardá, Mercedes Milá, Latre y Santiago Segura que pasaba por allí. Finalmente, hubo tiempo para criticar a la Iglesia y a los bancos a los que se dejó como ladrones y auténticos y únicos culpables de la crisis económica en unas entrevistas en la calle con un nivel de contenido propio de educación infantil, en el que tanto entrevistadores como ciudadanos demostraron una supina ignorancia sobre el mundo que les rodea. Lamentable y sin ninguna gracia.

Al menos no se puede negar que el programa cuente con varios de los grandes personajes de nuestra reciente televisión que, aunque no hayan pasado tantos años desde su mejor momento, por desgracia ya tiran a vacas sagradas. Especialmente pasado de años apareció el propio Sardá, que realizó todo el programa tras unas gafas que aún avejentan más su aspecto (aunque en la foto aparece con ellas sobre la mesa). Boris se mostró poco y forzado en su papel habitual de gritos y ruido innecesario. El venezolano ha madurado algo, se ha hecho un escritor de cierto renombre y su antiguo rol no le sale de un modo tan natural como antes. Latre sí brilló con sus imitaciones y fue, seguramente, lo mejor de la “Tribu”. Y Mercedes Milá, con contínuas e inoportunas apariciones, fue un pegote que no encontró su sitio, como ella misma reconoció (ante la sorpresa de todos) al final de la noche afirmando que tenía que “replantearse su papel en este programa”, según le habían aconsejado a través de comentarios vía internet.

En resumen, “La Tribu” no fue un desastre porque Sardá se encargó de rescatar algunos elementos de Crónicas Marcianas para asegurarse un mínimo de interés y calidad, y de momento ir salvando los muebles. Quedan por ver los datos de audiencia, y cómo evolucione el espacio, que probablemente sufra variaciones a lo largo de las semanas. Sería de agradecer menos contenido político y más preocupación por divertir. El estreno de “La Tribu”, en definitiva, deja por el momento un sabor agridulce, a recuerdos de tiempos de buena telebasura que Sardá ahora no ha querido o no se ha atrevido a hacer. Tal vez sea una postura conservadora inicial para ir asentando algunos buenos cimientos antes de ofrecernos pronto otro clásico de la televisión. Veremos si son capaces. Y el tiempo dirá si los espectadores tienen paciencia o si optan por “Dónde Estás Corazón” o por, directamente, apagar la televisión, que a menudo es lo mejor que se puede hacer.

All Rights Reserved Copyright © 2008 Design by StyleShout and Clazh