Los insultos que quedan impunes

Hoy he visto ‘La Noria’. No debería hacerlo, pero siempre me pillan. Cierto es que en la caja tonta (que ya ni es caja) no hay mucha competencia y siempre queda la posibilidad de apagarla, pero no lo he hecho. Siempre me engatusan con invitados interesantes como el de esta noche: Tomás Gómez. Siempre lo plantean todo como un programa serio, y al final siempre acabo picando. La Noria es un circo, y a menudo van payasos…

El caso es que estaba hoy el habitual tertuliano Enric Sopena. Dicen por ahí que gana 3.000 euros por programa, aunque yo no me lo acabo de creer. Estoy convencido de que por una quinta parte de esa cantidad, también se sentaría en la mesa de debate de La Noria. Pero en televisión hay tanto dinero que las cadenas lo tiran en grandes cantidades, así que no me extrañaría que el rumor fuera cierto.

Sopena no ha sonreído esta noche tampoco. Creo que no lo hace desde 1993 por lo menos. Esta noche estaba en su estado natural: cabreado. Ha discutido la forma de entrevistar a Tomás Gómez de la periodista Isabel Durán en pleno directo. Luego, cuando ha llegado a la mesa de debate con otros cinco contertulios, ha discutido el lugar en el que estaba sentado Melchor Miralles. Al canoso periodista le parecía que Miralles no debía estar sentado en el mismo lado de la mesa que él si éste no compartía su opinión. Jordi González le tuvo que aclarar que los invitados podían sentarse donde quisieran y no donde a él le apeteciera.

Aznar, “terrorista de Estado”

El tema del día era la polémica visita de Aznar a Melilla y la actuación del Gobierno en el conflicto. Sopena siempre presume de tener sólidos argumentos, y a menudo acusa a sus contrincantes (dialécticamente hablando) de recurrir al insulto fácil. Hoy él tenía la lengua bastante suelta. Además, el tema Aznar, en cualquiera de sus formas, le irrita bastante.

Cuando se ha visto algo agobiado ha recurrido a sus temas favoritos, y totalmente de actualidad: la Guerra de Irak, y el 11-M. No han venido mucho a cuento, pero él se ha quedado realmente satisfecho. Se le ha ido calentando la boca según veía que perdía el debate en el que, todo hay que decirlo, estaba en minoría. De repente, de lo más profundo de su garganta ha salido un Aznar “es un terrorista de Estado”, algo que para la mesa había pasado desapercibido, excepto para el peculiar Miguel Ángel Rodríguez, portavoz del primer Gobierno de Aznar. Rodríguez preguntó en repetidas ocasiones a Sopena por el apelativo y éste, lejos de retirarlo, lo repitió. Melchor Miralles aprovechó entonces para recordarle que en nuestro país, los únicos que han sido condenados por terrorismo de Estado han sido del Ministerio de Interior de Felipe González. Sopena siguió sin retirarlo, quedando el tema ahí. Para despedir la tertulia, el director de El Plural, siguió con los descalificativos al tildar de “racista” a su compañera Isabel Durán, a la que tenía hoy entre ceja y ceja. La periodista terminó indignada y pidiéndole explicaciones al supuesto moderador, Jordi González, y al propio Sopena que lo retiró, aunque advirtió que lo había dicho “sin ánimo de ofender”. Miedo me da el día que diga algo con ánimo de ofender.

Hace no mucho tiempo comentaba por aquí la que se montó después de que el contertulio habitual del programa de Intereconomía ‘El Gato Al Agua’, Eduardo García Serrano, en otro calentón, llamara “guarra” y “zorra” a Marina Geli, Consejera de Sanidad de Cataluña. Tal fue la polémica, que se llegaron a exhibir y a discutir las imágenes en una de las salas del Congreso. Y tal fue la polémica, que el Ministerio de Industria abrió expediente a Intereconomía por las declaraciones del invitado. Era obvio que tarde o temprano otro insulto volvería a aparecer en pantalla.

Valoremos ambos calificativos. ¿Qué es peor, ser una zorra o un terrorista de Estado? ¿Ser un poco ligerita de cascos o incluso acostarse con hombres a cambio de dinero o bien cometer actos terroristas y asesinatos valiéndose de dinero público y del aparato logístico del Estado? Creo que es evidente qué es más ofensivo.

Si insulta la izquierda nunca ocurre nada, y encima Aznar es el gran sparring de este país, sobre el que se pueden decir (y se dicen) todo tipo de barbaridades sin que pase absolutamente nada. De Eduardo García Serrano fue noticia de profunda indignación para muchos que siguiera siendo contertulio de ‘El Gato Al Agua’. La semana que viene Sopena volverá a ‘La Noria’ a injuriar y a calumniar a alguien, y sus palabras se las llevará el viento. Y a nadie extrañará.

No creo que ocurra nada, pero espero que, por un mero acto de justicia, el ex presidente Aznar tome cartas en el asunto y demande al señor Sopena, como hizo la Consejera de Sanidad de la Generalitat catalana con Eduardo García Serrano. Espero también que la polémica ocupe cientos y cientos de entradas de blogs y de noticias en los periódicos como ocurrió con los insultos del contertulio de ‘El Gato al Agua’. Espero que Industria abra un nuevo expediente a Telecinco, como hizo con Intereconomía. Marina Geli dijo “perdono al tertuliano pero nos veremos en los juzgados”. ¿Dirá algo Aznar?

Imagen: Telecinco

Aznar asiste al fin de una era paseando por Melilla

El tiempo pasa que es una barbaridad. Zapatero, que todavía no había pasado por trescientos asesores de imagen que hicieran parecer que ahí había algo, le había hecho una inoportuna visita en diciembre de 2001 a Mohamed VI. En la misma, tuvo la poco apropiada idea de fotografiarse junto al mandatario marroquí frente a un mapa en el que Marruecos abarcaba de Castellón para abajo, aproximadamente. Canarias incluidas, por supuesto. Acojonante la soplapollez del acto y la pachorra de Zapatero ante este tipo de cosas. Pero él iba a hacer amigos necesarios, y no a poner pegas. La visita zapateril fue bastante polémica y bastante criticada por el Partido Popular.

El día 11 de julio de 2002 Marruecos invadió el pedrusco ese que conocemos como “Perejil”, en un gesto tan desafiante como estúpido de quien se aburre mucho en su dictatorial cargo. Después, sabemos lo que ocurrió. Dos años después y tras repetidos encontronazos diplomáticos entre Rabat y Madrid, ciertos tristes acontecimientos ponían patas arriba a nuestro sistema democrático y provocaban un sorprendente cambio de Gobierno.

Zapatero era elegido Presidente el 14 de marzo de 2004. El miércoles siguiente Mohamed felicitaba a José Luis por su victoria electoral. Un día después el Rey de Marruecos remitió un mensaje a Rodríguez Zapatero en el que le contaba lo que se había olvidado decirle por teléfono. En el mensaje, Mohamed VI abogaba por la “inauguración de una nueva era” en las relaciones bilaterales entre ambos países.

La primera visita oficial al extranjero del nuevo presidente español, cuando apenas llevaba unas pocas semanas en el cargo, era de regreso a Marruecos. Allí le prometía a Mohamed mucha cooperación, mucho dinerito e incluso su apoyo a la candidatura del país magrebí para realizar los Mundiales de fútbol de 2010, que finalmente acogió Sudáfrica y ganó España.

En el encuentro entre ambos mandatarios también se subrayó el compromiso de ambos países para cooperar en la lucha contra el terrorismo. Zapatero recordó que Marruecos también había sido “víctima de dramáticos atentados” y repitió el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, tal como le había proclamado Mohamed en su mensaje.

Aznar, en Melilla

Hoy, más de un lustro después, Aznar vuelve a visitar la zona, básicamente para tocar un poco la entrepierna. Lo hizo un par de veces siendo Presidente (lo de visitar Melilla), algo que sorprendentemente siempre le parece una provocación tremenda a Marruecos. Ahora sorprende que al ministro de Fomento, el cual tiene siempre opinión para todo, tenga o no que ver con nuestras infraestructuras, la visita le haya parecido una “deslealtad a España”. ¿Cuál es exactamente la parte desleal de que Aznar se vaya de visita a una ciudad española? Es difícil saber por qué Blanco y Marruecos comparten indignación.

Las tensiones en la frontera por supuestos abusos de la policía española (solamente por la parte femenina de la misma) y los bloqueos a la ciudad de Melilla no han hecho más que repetirse a lo largo de la semana. Aznar ha ido allí a denunciar la “dejadez” del Gobierno, que anda medio de vacaciones.

Coincide este paseo de Aznar por el sur de España con la retirada de las tropas de Estados Unidos de Irak. Justo la que fue la primera decisión de Zapatero como Presidente del Gobierno, anunciada seis días antes de visitas Marruecos por primera vez como jefe del Ejecutivo. EEUU ha proclamado el final de la Guerra de Irak de forma oficial, cosa que no podía hacer hasta que no decidiera iniciar una retirada definitiva del país. Las tropas americanas se retiran hacia Kuwait, donde empezó todo hace un par de décadas. Para celebrarlo, Obama alentará la construcción de una mezquita en la Zona Cero.

Volvamos a nuestro ex presidente. Aznar dijo en 2006 que los responsables del 11-M no estaban en “desiertos lejanos ni en montañas remotas”. Al ex presidente siempre le ha tirado la posibilidad de que fuera ETA la responsable. Pero también ha tenido en mente las relaciones entre socialistas y alauitas antes y después de los atentados, y la innecesaria indulgencia de los primeros con los últimos. Indulgencia que hoy vuelve a ser patente.

Ahora termina todo. Termina la Guerra de Irak después de siete años. Y Aznar despide la guerra que lo cambió todo haciendo amigos en Melilla, siendo aplaudido por las calles de una ciudad que echa de menos un Gobierno que se muestre firme ante las absurdas tensiones provocadas por Marruecos. Zapatero debería haber tomado nota de las intenciones de Mohamed VI cuando se hizo aquella estúpida foto que nunca debió hacerse. Es momento de que la recuerde, y de que no la olvide.

Edito: En respuesta a Andrés, tiene razón. La imagen que acompaña al post es un montaje que algunos medios dieron por cierta en su momento, y yo la tomé como tal. En cualquier caso, Zapatero sí estuvo frente a un mapa similar (con Ceuta, Melilla, las Canarias y demás marroquíes) en su visita a Mohamed VI, como hoy ha enseñado en imágenes en movimiento La Noria de Telecinco y ni rechistó. Pondría las imágenes, pero YouTube borra todo lo que pertenece a Telecinco, muy a mi pesar.

No ponerse el cinturón, no tener vergüenza

Anécdota que se convirtió en una noticia importante:

Rajoy graba su vídeo de despedida del curso político desde un coche sin llevar puesto el cinturón de seguridad

Noticia importante que se convirtió en anécdota:

El Gobierno gasta al año 100 millones de euros en casi 60.000 teléfonos móviles oficiales

Ojalá fuera la noticia más importante del año que Rajoy se olvide de ponerse el cinturón de seguridad, y que lo grabe. Pero esto no revela más que los problemas de comunicación que tiene el Partido Popular y los pésimos asesores que tiene Mariano a su alrededor. Los mismos que, o bien crearon a la vergonzosa niña de Rajoy, o bien no fueron capaces de impedir su aparición ante 13 millones de espectadores. Ahora han sido incapaces de salvarle a Rajoy del apuro del cinturón por el que ha tenido que pedir disculpas. La forma de hacerlo roza lo patético:

“El presidente del PP es normalmente muy cuidadoso con el cumplimiento de las medidas de seguridad y especialmente con la seguridad de los niños”.

“La vida de todos los ciudadanos, y por supuesto la del líder de la oposición, son demasiado valiosas”.

La vida de Rajoy es demasiado valiosa, sí. Rajoy es normalmente muy cuidadoso, también. De verdad, Rajoy debe mirar a su alrededor y empezar a despedir gente si quiere llegar algún día a algún lado por méritos propios y no empujado por la crisis económica y los deméritos de un Gobierno mediocre.

Sí, el tema es absurdo. Pero a los ciudadanos les molesta que los políticos no cumplan lo que pregonan o imponen, como es el caso. Esto me recuerda a las sesiones de puros que Zapatero y don Mariano se pegan en Moncloa cuando este último se pasa por allí y que tanto fastidia a algunos fumadores.

Por desgracia el descuido de Rajoy fue una de las imágenes más vistas estos días. Los medios de la izquierda tienen serios problemas para echarle algo en cara a Rajoy (por estar en la inactiva oposición, no por otra razón) y los medios en general tienen bastante poco material noticiable en época estival. Pero la noticia que debería haber abierto telediarios y periódicos (y alguna que otra mente) es la del despilfarro vergonzante que hace la Administración central en teléfono móviles.

Más de 17.000 millones de pesetas al año en teléfono

Casi 60.000 móviles necesita nuestro Gobierno para funcionar. Un aparato que hace apenas 12 años no tenía ni uno solo de nuestros funcionarios. Y hace apenas cinco años, poseían solamente 15.000 de ellos. Y el país funcionaba con total normalidad. Pero claro, es mucho mejor que te paguen el teléfono y las llamaditas a mi nuera, a mi amiga Mari Pili a la que tengo que contarle la última, el sms a mi señora para que vaya a buscar a los niños que hoy yo no puedo… Todo esto es lo que estamos pagando. Una media de 1.700 euros anuales por teléfono móvil y a cargo del ciudadano, por supuesto. ¿Qué narices se tienen que decir 57.000 personajes ministeriales para generar este gasto?  Entiendo que los cargos más altos puedan tener el móvil pagado. Incluso los 600 asesores de Zapatero. Incluso los asesores de cada ministro. Pero no la población de Segovia entera. Pero a los socialistas les gusta repartir y tener contentos a sus amigos y súbditos. Solamente así se explica que el número de terminales (siempre último modelo, por supuesto) se haya multiplicado por cuatro en el periodo 2004-2009. Y, lo de último modelo es absolutamente

literal. Recientemente representantes de Movistar negociaron con dirigentes del Congreso de los Diputados las condiciones para la adquisición del nuevo iPhone 4, uno de los teléfonos más caros del mercado. Al parecer existe una especie de cláusula (creada por los propios políticos, por supuesto) para renovar sus teléfonos cuando se les pase por sus congresista entrepierna. Y los diputados no podían conformarse con un móvil de nivel medio, claro. Especialmente cuando a ellos les cuesta cero.

Este tipo de noticias son la clave de lo que está ocurriendo hoy en este país. Un Estado, unas Comunidades Autónomas y una gran cantidad de ayuntamientos (aquí no se salva nadie) endeudados hasta las cejas, bloqueando toda la economía, llevando a la quiebra a no pocas empresas y obligando a repetidas subidas de impuestos a los ciudadanos. Unos políticos con múltiples sueldos, con múltiples cargos (la mayoría de ellos ficticios e innecesarios) y con múltiples amigos a los que hacer favores. Ya lo dijo en una entrevista concedida a ABC la otrora Ministra de Cultura, Carmen Calvo: “estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. No llevaba ni dos meses en el cargo y ya nos estaba dibujando los siguientes seis años de la política nacional y autonómica de nuestro país.

La crisis pasa ahora con fuerza por España, pero la vergüenza a nuestros políticos no se les aparece ni con cuatro millones de parados. Han tardado dos años en aplicarse el más mínimo recorte. Ahora menos infraestructuras, menos subvenciones, menos pensiones, menos sueldo para los funcionarios, menos gasto en investigación contra el cáncer… Pero de caprichos no se van a privar a estas alturas nuestros políticos, cuando nos llevan tomando el pelo tanto tiempo… Por mí se pueden meter su iPhone por donde les quepa. Pero que usen el cinturón de seguridad, eso sí.

Deberíamos hacer

TV3 entrevistaba al Ministro de Trabajo Celestino Corbacho en catalán acerca de la reforma laboral. Entre las cosas que dejó caer Corbacho, el cual es increíble que todavía no haya dimitido (no sé qué más tiene que ocurrir), destaca una frase bastante sorprendente:

“Los parados que rechacen el empleo no deberían cobrar prestación“. Y añadió que ” si [al desempleado] no le interesa nada de lo que le ofrece la administración, a partir de ese momento usted no puede continuar manteniendo el derecho a percibir la prestación por desempleo”.

La medida estaría bien, y seguramente ayudaría a colocar las cifras del paro en su sitio, y ayudaría a que aquellos que se dedican a hacer actividades no declaradas (y propias de lo que conocemos como economía sumergida) no cobraran prestación por desempleo sin estar realmente desempleados. Es una medida que se aplica en otros países de Europa con unas cifras de paro infinitamente menores que las nuestras.

El problema de su declaración es el uso del condicional. Habría que recordarle a Corbacho que él es el Ministro de Trabajo, y por lo tanto no puede hacer declaraciones propias de un contertulio de televisión o de un político de la oposición. Si alguien debe aplicar esa medida, que según él sería lo correcto, no es otra persona salvo él mismo quien debe hacerlo. El Ministro de Trabajo no puede decir cosas en condicional que son competencia suya. Debe tomar medidas, no describir hipótesis. No debe comentar sus intenciones en forma de lamento. Debe ejecutar sus decisiones. Esto es equivalente a que un pelotón de fusilamiento, en vez de disparar al condenado, le dijera que merecería morir tiroteado y no hiciera nada más.

¿Qué espera el señor Corbacho, Ministro de Trabajo, para aplicar las medidas que cree que debe aplicar? ¿A que le dé permiso el Presidente del Gobierno? ¿O a que le obligue la Unión Europea a Zapatero? Ha tenido Corbacho dos años para salvar algún puesto de trabajo, y no lo ha conseguido. Tal vez no le hayan dejado. Que siga entonces el camino de Pedro Solbes, pero que se olvide del condicional para los restos.

Un poco de Albert Rivera

Comparto unos retazos breves de otra intervención magistral de Albert Rivera, sobre el tema de los toros. Puede que haya sido una de sus últimas intervenciones como político, pues las encuestas le auguran malos resultados a su partido. Esperemos que se equivoquen:

La vergüenza de las becas universitarias

Leo con pasmo que uno de mis contactos de Facebook pidió una beca Séneca para estudiar en otra ciudad de España. Leo que le dieron 4.500 euros. Leo que no usó esos 4.500 euros en lo que debería, pero que el Ministerio no tiene “ni idea” de lo que han hecho este año ni les ha pedido ningún certificado de notas, y el plazo para que lo haga ya ha terminado este viernes. Leo que se ríe de su hazaña, de su pequeña estafa al Estado. Jiji, jaja.

No es la primera vez que encuentro este tipo de cosas en internet. He tenido amigos que presumían de gastarse su correspondiente beca en ropa, en caprichos salidos de la sección de electrónica de El Corte Inglés o en copas en diferentes noches. Será que superan sus exámenes a base de nuevos modelitos, con un nuevo reproductor de mp3 o pillándose una buena cogorza.

El Estado hace continuamente el ridículo, subvención tras subvención. No es solamente que cada año, con el agradecimiento servil de las editoriales, haya que renovar miles y miles de libros escolares y de consulta universitaria. Libros que, como se hace en los países del norte de Europa, podrían reutilizarse durante lustros, que son tirados, reeditados y

comprados una y otra vez. No es solamente eso. Son también los 1.200 millones de euros que se dan en subvenciones cada año a los universitarios de todo el país para que puedan completar con mayores facilidades sus estudios. Esta cifra a pesar del tremendo endeudamiento del Estado, viene siendo sucesivamente aumentada por el Gobierno en los últimos años. Cómo no.

¿Qué control ejerce el Gobierno sobre el dinero que da? Ninguno. Absolutamente ninguno. Un estudiante puede fácilmente recibir 2.500 euros de beca (matrícula aparte) a pesar de vivir a 10 minutos de su universidad. ¿Realmente ese estudiante va a gastarse esa cantidad de dinero en fotocopias y bolígrafos a lo largo del año? ¿O a lo largo de cinco? ¿Qué narices fuman los funcionarios del Ministerio de Educación para conceder unas becas de estas cuantías y sin utilidad definida?

Sería realmente sencillo que el Estado minimizara este tipo de dádivas vergonzantes en cuantía y vergonzantes en el aprovechamiento que se hace de las mismas. Qué problema hay en que si un alumno quiere comprarse un libro pueda pedir la cantidad de dinero concreta que vale el libro, y que el Estado compruebe que ese dinero se ha gastado en dicho libro. O que si necesita un ordenador, el Estado le facilite uno. Pero uno con las características para trabajar con él, no para jugar a los videojuegos más exigentes del mercado.

Un control de las subvenciones al estudio por parte del Estado ayudaría a poder aumentar el número de becas, disminuiría el gasto medio por alumno, y aseguraría que el dinero de todos los ciudadanos españoles no se tira por el retrete, o en el Zara de la esquina. Pero el Ministerio de Educación tiene cosas mejores que hacer. ¿Cuáles? No se sabe.

Caso aparte es lo que ocurre con las becas Erasmus y similares que permiten a los alumnos estudiar fuera de Europa con el fin de ampliar horizontes, conocer otros países y culturas y aprender nuevos idiomas. Lo cierto es que los universitarios se acogen a una beca Erasmus para conocer la vida nocturna de otros países, ligar con personas de otros lugares, conversar con los amigos de beca que también hablan castellano y sacarse un curso de la carrera que prácticamente te regalan por lástima. Así funcionan las cosas en toda Europa.

Pero, volviendo a España, me llama la atención que estos que se aprovechan de chanchullos para obtener dinero público de forma ilícita, cuando no ilegal, suelen ser los que más creen en políticas que defienden agrandar el Estado, la subvención y la ayuda al desamparado. Pero, en el fondo, no debería llamarme la atención. Y el PSOE  sabe lo que hay. Sabe que a golpe de talonario seguirá teniendo votos. A golpe de subvención tiene un mínimo de personas incivilizadas, amorales y deshonestas que les seguirán apoyando. Esto es lo que Zapatero conoce como “medidas sociales”. Esto es lo que para la gente decente tiene un nombre muy claro: comprar votos.

Otro debate desviado

Vaya por adelantado que ni me gustan los toros ni he visto una corrida en mi vida. Es probable que no lo haga nunca. Mañana en Cataluña deciden si se prohíbe la llamada Fiesta Nacional. Dicen algunos que es para reducir el sufrimiento en Cataluña, y porque es una brutalidad arcaica, etc, etc. Ni me voy a molestar en entrar en el propio debate taurino. Ciego hay que estar para hacerlo. En Cataluña los debates suelen estar desviados de su propia esencia. Suele haber un trasfondo obsesivo que lo difumina todo.

Mañana la cámara catalana vota por seguir diferenciándose (o no) más de España y no sobre el sufrimiento de un animal. Todos sabemos que si el toreo fuera una de las grandes tradiciones catalanas, la financiación que recibirían las corridas de toros por parte de la Generalitat sería absolutamente espectacular. Ampliarían las plazas de toros,se harían ferias y corridas durante semanas para satisfacer al pueblo  y para remarcar su diferencia

como pueblo y nación. Pero los toros son una tradición que define a España de una forma única, nos guste más o menos, nos parezca una costumbre rancia o no. Y ahora que el castellano ya ha sido pisoteado hay que buscar nuevos objetivos de los que alejarse, ya sean la bandera, los toros, las sevillanas, la Selección… Y en medio de este ficticio debate, taurinos y antitaurinos, que sí creen en su postura, tirándose los trastos a la cabeza y dando al tema la profundidad moral que no tiene, para satisfacción de los nacionalistas.

P.D.: Cataluña es pionera en lo de la prohibición. Ahora son las corridas de toros, antes prohibieron las ‘happy hours’ de los bares, que los menores tomaran rayos UVA, construír pisos de menos de 40 metros cuadrados, el “burka” en lugares oficiales, que los medios usen el témino “nación” para definir a España… Hasta prohibieron cortar palmeras para combatir el escarabajo picudo…

Contexto y matices

Ni me voy a molestar a entrar a opinar sobre la nueva Ley del Aborto. Es una decisión personal y particular, que solamente implica a las conciencias de las personas que eligen ese camino plagado de incertidumbres. La nueva norma da más libertad al ciudadano, pero sigue dejando al hombre (que algo tiene que ver en esto) en un papel carente de decisión. Queda mucho todavía para que el Ministerio de Igualdad merezca dicho nombre.

El caso es que algunas Comunidades Autónomas gobernadas por el PP han mostrado ciertas reticencias a asumir la nueva normativa. El periódico Público ofrece hoy en portada unas declaraciones del presidente de la Región de Murcia:

“No hay razones para acatar la ley” titula el diario de Mediapro. Lo cierto es que Público ha extraído, con cierta mala baba, unas pocas palabras de unas declaraciones de Ramón Luis Valcárcel algo más largas:

“Nosotros… hemos mantenido, como ustedes bien saben… en nuestros criterios que espero prosperen en las Cortes, que es donde tienen que prosperar. Y por lo tanto, seguiremos en las enmiendas que hemos planteado, seguiremos buscando las vías jurídicas que, desde luego, en ellas estamos, y a partir del momento, cuando se haya resuelto todo ya veremos a ver qué es lo que se hace. De momento no hay razones para acatar lo que todavía no está en su punto y final”.

Llamativa la diferencia entre lo que dice realmente Valcárcel y lo que recoge Público, que parece una frase propia de la Segunda República. En el periodismo está permitido todo. Pero, dentro de una norma moralmente aceptable, está permitido incluir las palabras que dan contexto y sentido a una frase. En este sentido, el titular que ofrece el diario progresista, es aceptable. Pero sin duda, por desgracia, cambia totalmente el sentido de lo que dijo el presidente murciano, que introdujo tantos matices como pudo, que el periódico decide obviar en su portada, buscando un efecto de espectacularidad, absolutamente legítimo, claro. Pero, como siempre, hay que tener cuidado con lo que se escribe y se lee en los medios entre unas comillas.

¿El final de Albert Rivera?

Me llega al correo un vídeo del pequeño partido catalán Ciutadans, con cuyo líder, Albert Rivera, siempre he simpatizado. Por juventud, imagen e inteligencia y sentido común, Rivera es uno de los políticos más prometedores de España. Su carrera es corta todavía, pero intensa. Pocos partidos son capaces de presentarse por primera vez a unas elecciones catalanas y obtener una representación de 3 escaños, y casi 90.000 votos. Ciutadans es un partido que vive gracias a un mensaje claro, y tal vez demasiado concreto (al menos no es como el Partido de los No Fumadores), en contra del nacionalismo catalán. De ahí que su salto al panorama nacional resultara un rotundo fracaso en 2008, cuando, en todo el territorio obtuvo la mitad de los que había obtenido solamente en Cataluña dos años antes. Rivera pasó su peor momento cuando varios de los principales miembros del partido decidieron abandonarlo por diferencia de intereses o ideas. Las encuestas para las elecciones de 2010 anuncian un rotundo fracaso para Ciutadans, que podría quedarse sin representación en la cámara catalana, lo que terminaría con el partido y con la propia carrera de Albert Rivera.

De momento, el joven político ofrece buenas intervenciones en el Parlamento de Cataluña, donde es tratado con cierta condescendencia por políticos a los que da cien vueltas, como el propio y triste presidente de la Generalitat, José Montilla. El vídeo de la intervención, sobre el nuevo Estatuto de Cataluña, está teniendo un notable éxito, al haber sido publicado en distintas webs y enviado en mails en cadena, como el que yo he recibido. Ha sido visto 100.000 veces en el último mes, y es el vídeo de internet más visto en la corta vida de Ciutadans.

Lo mejor, aparte del sencillo y comprensible lenguaje de Rivera (lo cual ya es mucho decir entre la clase política), es que ni necesita leer apenas unas ideas sueltas en los 12 minutos que dura el discurso, algo que debería ser obligatorio en cualquier cámara. Ejemplos, hipótesis y metáfora para completar una argumentación notable y difícil de contestar, aunque algo atropellada por culpa de la limitación de tiempo normal en el Parlamento catalán como en cualquier otro.

La vida política de Albert Rivera puede estar llegando su final, y tal vez sea una de sus últimas intervenciones en la cámara catalana, y la primera y última vez que hable de él por aquí. Pero, la verdad, sería una pena que ningún partido (ya mostró interés por el PP en el pasado) lo incluyera en sus filas. Seguramente lo tiene todo para ser un buen político en el siglo XXI. Solamente le van a faltar los votos…

Dueño de sus palabras

El Ministerio de Industria ha abierto expediente a la cadena de televisión Intereconomía, tras los calificativos que el contertulio Eduardo García Serrano atribuyó a la consejera de Sanidad (o de Salud) de Cataluña, Marina Geli, en plena emisión en directo del programa El Gato al Agua. Además, la ofendida señora ha interpuesto una querella contra García Serrano para restablecer su honor, su dignidad, y si puede ser su bolsillo, a pesar de las disculpas de García Serrano. Con razón. Por desgracia, en este asunto como en tantos otros, encontrar una opinión razonable y honesta es realmente complicado. Todos aquellos que simpatizan con ideas no precisamente cercanas a las de un medio de comunicación tan particular como Intereconomía, no han hecho sino celebrar el expediente sancionador y la demanda, y todo lo que pueda venir después. Si García Serrano es encarcelado, ellos dirán que ya era hora, que es lo lógico para un fascista de su calaña y que merece de la horca para arriba.

Algunos políticos han opinado sobre el tema, después de que la ministra de Igualdad mostrara en el Congreso un vídeo con las imágenes de los insultos (sí, parece que estas chorradas entran entre sus ministeriales competencias). Aído, por ejemplo, aseguró que rechazaba “esas descalificaciones como cualquier tipo de manifestaciones injuriosas y ofensivas sobre las mujeres”. De los hombres no dijo nada.

Joan Tardá, de ERC, consideró las palabras de García Serrano como un ejemplo de “machismo violento” (¿?), que entronca con el “fascismo” (¿?). Según Europa Press, la diputada de BNG, Olaia Fernández Dávila, “se declaró algo trastornada tras ver el vídeo”. Estoy convencido de que se fue a un rincón a llorar.

Después tuvo tiempo para asegurar que las palabras de García Serrano no habían sido “un calentón“, sino que las consideraba algo deliberado. No dijo en qué basaba su argumentación. También admitió que no aceptaba las disculpas “porque no se puede borrar lo que se dijo”, lo cual sentencia a Olaia a nunca más aceptar las disculpas de nadie sobre absolutamente nada mientras no se pueda viajar en el tiempo a cambiar el pasado.

El medio de comunicación, indefenso

Este asunto ha destapado la forma radical que tiene de actuar este gobierno, pues la cadena debería ser exculpada por un par de sencillas razones que cualquier persona honesta y razonable avalará. Lo cierto es que, si bien la consejera de Sanidad tiene derecho a presentar una querella por injurias contra quien la insulta, el Ministerio de Industria no tiene ninguna autoridad para expedientar a un medio de comunicación. ¿Es acaso el señor Miguel Sebastián juez? ¿Tiene ahora una autoridad meramente política el poder de juzgar, condenar o multar? ¿Tiene alguna idea este Gobierno de lo que es un sistema democrático?

Tampoco puedo entender cómo un medio de comunicación no escrito puede ser responsable de lo que diga un contertulio en directo en uno de sus programas. ¿Tiene que adivinar Intereconomía (o cualquier otro medio) cuándo a uno de sus invitados se le va a calentar la boca y va a empezar a soltar barbaridades en directo a través de sus micrófonos para poder así evitarlo? ¿No debería entonces ser expedientada Telecinco por cada uno de los insultos que aparecen semanalmente en sus pantallas? ¿O TVE por los exabruptos que uno de los concursantes que aspiraba a ir a Eurovisión dedicó al público? ¿O tantos otros?

Eduardo García Serrano se excedió con sus palabras fuera de tono, y se disculpó después, en mi opinión, sinceramente. La ley juzgará sus injurias de las que solamente él es dueño y responsable. Pero no hay por dónde coger el expediente abierto a Intereconomía, un medio de comunicación que no puede hacerse responsable de lo que los invitados digan o dejen de decir en directo, pues no puede evitarlo ni controlarlo. Este expediente siembra un precedente que sin duda el ministerio obviará, salvo cuando uno de los ofendidos sea militante del partido en el Gobierno. Esto funciona así.

P.D.: por un mínimo acto de justicia incluyo el vídeo con las disculpas.

All Rights Reserved Copyright © 2008 Design by StyleShout and Clazh